Ataques de pánico, el miedo inexplicable

08/06/2023 - Estudiados por distintas disciplinas científicas, son eventos repentinos que pueden afectar a cualquier persona. Aunque duren escasos minutos, producen sensaciones aterradoras en quienes lo padecen.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30 % de la población ha sufrido o sufrirá algún ataque de pánico.
Los ataques de pánico, también conocidos como crisis de angustia, son episodios repentinos de miedo o malestar intenso que alcanzan su máximo en pocos minutos. Estos ataques pueden ocurrir de forma aislada o repetitiva, y generalmente van acompañados de una serie de síntomas físicos y emocionales.

Por esas características no se pueden prevenir, aunque existen estrategias para ayudar a reducir la probabilidad en sus apariciones. Se pueden aplicar técnicas de manejo de estrés, adopción de hábitos de vida saludable, alimentación equilibrada, actividad física regular, como también la búsqueda de apoyo emocional y terapia psicológica. El tratamiento más utilizado es una combinación de terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), y medicación, como los antidepresivos o los ansiolíticos. Estos enfoques terapéuticos pueden ayudar a reducir la frecuencia e intensidad de los ataques de pánico y mejorar la calidad de vida de quienes los padecen.
Los ataques de pánico son estudiados por varias disciplinas científicas, incluyendo la psicología, la psiquiatría y la neurociencia. Estas disciplinas investigan los factores que contribuyen al desarrollo de los ataques de pánico, como la genética, los desequilibrios químicos en el cerebro, los factores ambientales y los estresores psicológicos.
Los ataques de pánico pueden afectar a personas de todas las edades, géneros y trasfondos. Algunas investigaciones sugieren que hay una predisposición genética para el trastorno de pánico, pero también hay factores ambientales y experiencias de vida que pueden contribuir a su desarrollo. Algunas personas pueden tener un solo ataque de pánico en su vida, mientras que otras pueden experimentar ataques de forma recurrente y desarrollar el trastorno de pánico.
Una de sus características es la falta de control del afectado sobre el cuándo, el dónde y el porqué. La corta duración es otro rasgo definitorio. Mientras que otros trastornos de ansiedad, como la ansiedad generalizada, son relativamente duraderos y requieren una intervención prolongada, el ataque de pánico dura escasamente 10 minutos.
De todos modos, la persona puede sentir sus secuelas días después debido al estrés anticipatorio que implica no saber cuándo va a vivir otro episodio similar.
Aunque no todas las personas lo experimentan igual, los síntomas más comunes son palpitaciones, sudoración, temblor de manos, flojedad de piernas, náuseas, molestias abdominales, mareos, dolor de cabeza, opresión en el pecho, sensación de ahogo y sofocación.
Son manifestaciones fisiológicas que alertan al organismo de que existe una amenaza (en este caso imaginaria) contra su integridad física o psicológica.
¿Qué hacer?
Ante un ataque de pánico, es importante recordar que, aunque los síntomas pueden ser intensos y aterradores, generalmente no representan una amenaza grave para su salud física. Aquí hay algunas estrategias que pueden ayudarte a lidiar con un ataque de pánico:
- Reconocé y aceptá el ataque de pánico: Reconocé que estás experimentando un ataque de pánico y recordá que es una reacción temporal y pasajera. Acepta los síntomas sin luchar contra ellos, ya que la lucha puede empeorar la sensación de miedo.
- Respiración profunda: Practicá técnicas de respiración profunda para ayudar a reducir la ansiedad. Respira lenta y profundamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Esto puede ayudar a relajar tu cuerpo y calmar tu mente.
- Encontrá un entorno seguro: Si es posible, buscá un lugar tranquilo y seguro donde puedas sentirte cómodo. Alejarte de las multitudes o los estímulos estresantes puede ayudarte a sentirte más tranquilo.
- Utilizá técnicas de relajación: Probá diferentes técnicas de relajación, como la meditación, el yoga, la visualización o la escucha de música relajante. Estas técnicas pueden ayudar a distraer tu mente de los síntomas y fomentar la relajación.
- Buscá apoyo: Si te sentí abrumado durante un ataque de pánico, buscá el apoyo de alguien de confianza; podés llamar a un amigo o familiar, o incluso pedir ayuda a un profesional de la salud si es necesario.
- No te juzgues: Recordá que los ataques de pánico no son tu culpa y no te define como persona. Tratá de no juzgarte a ti mismo por tener un ataque de pánico y recordá que muchas personas han experimentado algo similar.


