Desarrollo del lenguaje en la infancia

Desarrollo del lenguaje en la infancia

21/09/2021 - Para ayudar en el observar del comportamiento de los niños y niñas al nacer y en su crecimiento, la profesora Teresa de los Ángeles Turrión, desarrolló una taxonomía de las distintas etapas que pueden colaborar en la mirada de los progenitores, cuidadores, docentes.

Cuatro semanas: el bebé presta gran atención a los sonidos. Con el transcurrir del tiempo oirá el ruido de pasos y los comprenderá. No efectúa ninguna articulación, sobre el llanto. La intensidad del mismo varía según las causas. Produce ruidos gestuales, precursores del balbuceo.

Dieciséis semanas: el bebé barbulla. Cloquea, ríe. Son productos fundamentales del aparato oral y respiratorio que luego le permitirán el habla articulada. Gira su cabeza al oír un ruido familiar. Presta más atención a la voz humana.

Veintiocho semanas: efectúa vocalizaciones y emite vocales, consonantes., lo que le permite la emisión de sonidos como me, ma, da, que lo llevarán a decir las primeras palabras.

Ya ha entablado relaciones sociales con personas específicas, se interesa por los tonos e inflexiones de voz que en esta esta son más importantes que las palabras.

Cuarenta semanas: ha adquirido destreza de labios y lengua y de la musculatura para la masticación y la deglución combinando la imitación.

Un año: es más sociable. Escucha las palabras con más atención y repite las palabras familiares por imitación.

Dieciocho meses: la conducta del lenguaje comprende la comprensión y la comunicación. Puede decir una o dos palabras de poco valor comunicativo, pero percibe a los demás y les comunica estados emocionales: dolor, placer, miedo, cariño, ansiedad; su expresión emocional es muy egocéntrica.

A esa edad se comunica en forma frecuente y diversa a través de ademanes y palabras. Usa palabras junto con los ademanes y en lugar de éstos. Comprende el significado de situaciones más en el plano de la jerga que en el plano articulado. Capta el valor de las situaciones familiares y de situaciones nuevas. Las palabras empiezan a asumir un estado libre, auxiliar y flotante.

Dos años: perfecciona el habla articulada. En su vocabulario predominan los nombres de cosas, personas, acciones y situaciones. Empieza a usar los pronombres mío, mi, yo.

Le gusta escuchar. Siente placer de recibir y comprender explicaciones y por el sonido de las palabras. Utiliza palabras aisladas, en frases y en combinaciones de tres a cuatro, como oraciones. No piensa ni habla en párrafos. Emite juicios negativos, por ejemplo "un tenedor no es un cuchillo". Esto es muy importante porque expresa discrepancia cuando objetos y palabras no coinciden.

 

El niño de tres a cinco años

A los tres años las palabras designan conceptos, ideas. Su vocabulario aumenta en forma rápida, pero las palabras se hallan en etapas de desarrollo desiguales. Algunas son sonidos. Otras tienen valor musical o humorístico y otras tienen significado preciso.

El niño a esta edad es actor y locutor, pone sus representaciones al servicio del lenguaje. Esto le sirve de evolución para alcanzar la precisión de las palabras.

Cuatro años: hace muchas preguntas, pero articula de manera infantil. Combina hechos, ideas y frases para poder reforzar sus dominios de palabras y oraciones. Puede sostener largas y complicadas conversaciones, puede contar una extensa historia entremezclando realidad y ficción.

Cinco años: No articula de manera infantil. Sus respuestas son concretas a lo que se le pregunta. Pregunta menos y seriamente para informarse. Tiene verdadero deseo de saber. Tiene menos imaginación. Es capaz de aislar una palabra y preguntar su significado.

El lenguaje está completo en estructura y forma. Se expresa con frases correctas y terminadas. Usa toda clase de oraciones y ha enriquecido el vocabulario. Es muy egocéntrico. En su propia persona distingue la mano derecha de la izquierda, pero no de las demás personas.

No tiene razonamiento explícito. No distingue entre lo físico y lo psíquico.

De seis a 12 años: a esta edad comienzan a manejar la mayoría de las reglas gramaticales básicas, principalmente por el uso. El desarrollo de las estructuras lingüísticas se completa de un modo general alrededor de los ocho años; el desarrollo completo se alcanza en la adolescencia, ésta etapa se caracteriza por el enriquecimiento del vocabulario.

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