El bienestar más allá del gimnasio

El bienestar más allá del gimnasio

14/01/2026 - María Belén Palacios es titular de un espacio en el que se conjugan pilates, stretching y reeducación postural. Creó el Centro de Educación Corporal, y explica los beneficios del recorrido de ese conjunto de prácticas.

María Belén Palacios es profesora de educación física egresada de la UNLP, fundadora del Centro de Educación Corporal en Bolívar.

Relata que terminando sus estudios comenzó a realizar algunos cursos específicos, como pilates, que terminaron por definir su futuro. Después fue agregando reeducación postural, “donde empecé a descubrir lo que realmente me gustaba, porque mientras estudiaba pensaba que me iba a dedicar a trabajar en las escuelas, y no fue lo que más me gustó. La universidad te da una base por tratarse de una carrera muy amplia y me dediqué más a la gimnasia, la postura, pilates, meditación, un poco mezclo mis clases con lo espiritual, la meditación, el coaching, el reiki, como una fusión de todo”. A su vez, esporádicamente organiza instructurados para que otros profesores puedan incorporarse a la práctica.

En el espacio de trabajo, Palacios presenta una dinámica en la que, en “unos primeros 50 minutos la persona va a trabajar sobre lo que hemos planificado”, sea pilates, u otra actividad, y un cierre mucho más referenciado en la relajación. Ello dependerá de cada caso y necesidad, “por ejemplo, en las clases de postura, se utiliza mucho el piso, en la que se trabajan las cadenas musculares, concentrándonos en el fortalecimiento del centro, el core, que es el núcleo del cuerpo, el que tiene que estar fuerte para que el resto del cuerpo lo pueda nivelar”. Palacios va explicando los componentes del mismo, “sean abdominales, oblicuos, transversos del abdomen, el suelo pélvico -que sostiene todos los demás órganos-, arriba el diafragma -aquí trabajamos constantemente la respiración-, y por otra parte los espinales, lumbares, glúteos… Con ese fortalecimiento del centro se logra lo fundamental para tener la columna fuerte, las piernas y brazos”.

Entre el sinnúmero de emergentes de la charla, está la importancia del suelo pélvico en hombres, “es más un tema de la mujer, que está preparada para el embarazo, y luego los órganos tienden a bajar, a pesar y debilitarse, por eso lo suele trabajar más la mujer. Pero en el hombre es bueno trabajarlo para prevenir problemas de próstata, y -aunque menor- también hay casos de prolapso en ellos. Suele ser un tema tabú porque para fortalecerlo hay que contraer los esfínteres. Recién en este año lo comencé a aplicar con todos, hombres, mujeres y adolescentes, algo que hacía solamente con embarazadas. Es la base que sostiene el core, por ello es fundamental trabajarlo”.

 

En su espacio, Palacios, también tiene grupos que practican stretching, “son clases grupales, en el que yo voy guiando a personas que hacen todos lo mismo. Ahí se trabaja estiramiento, movilidad, pero no puedo adaptar a cada caso, por lo tanto, pretendo que sean aquellos que no tienen ninguna patología, los que sí puedo hacer un trabajo distinto en reeducación postural o pilates”.

En reeducación postural “trabajamos posturas que se elongan por cadenas posturales, porque lo que hay que considerar es que, cuando un músculo trabaja mal, el otro está tirando para otro lado. Lo que intentamos son estiramientos para evitar compensaciones del cuerpo, hay que ir acomodándolo para que duela o tire menos. Se trata de estirar al mismo tiempo todo, trabajando la contracción excéntrica del músculo, es decir que se alarga y se contrae; eso se logra haciendo fuerza contra el piso, y al mismo tiempo se va estirando”.

La profesora explica que se han visto muchos problemas de hombro, “que tienen que ver con una mala postura, que, por usarlo mal, puede terminar en una tendinitis en el manguito rotador. Puede haber patologías propias de una profesión, como un pintor o una docente por escribir en el pizarrón, pero la mayoría son por malas posturas”.

Ante las situaciones predichas, Palacios observa que cada uno puede ir por su cuenta, aunque señala “que muchas veces es una actividad derivada de traumatólogos o kinesiólogos para hacer un trabajo conjunto. Yo siempre dialogo con el profesional para ver qué camino seguir”.

 

En cuanto a pilates existen debates acerca de la práctica y sus beneficios. Palacios se posiciona y establece que “en ello trabajamos como un complemento de cualquier actividad, por ejemplo, de aquél que va al gimnasio. Al contrario, es mucho mejor. Dentro de pilates, una de las posturas es la contracción excéntrica que se trabaja en las camas, que, en lugar de pesos, tienen resortes que definen diferentes tensiones, y a la vez, estás empujando con la tensión más tu propio peso. Aquí trabajamos la fuerza no para hipertrofiar el músculo, es decir agrandarlo; se lo tonifica, se lo estira, se lo estiliza, produce un estilizamiento del mismo, no se quema la grasa, aunque hay otros métodos. El método Joseph Pilates trabaja con la tonificación, respiración, postura, coordinación, alineación, son los principios básicos que deben estar. Si usamos la cama para reemplazar el gimnasio, no estamos haciendo pilates”, sentencia.

En relación los géneros, “que naturalmente es más flexible, al principio, los hombres tienden a sufrir un poquito más, pero como la flexibilidad se entrena, con el tiempo vas a lograr cada vez más. Todas las capacidades del cuerpo se entrenan”. A su vez analiza que “aquellos que trabajan mucho en el gimnasio para lograr la hipertrofia -masa muscular-, ese músculo está tan duro que no logra posibilidades de estiramiento, es fuerte pero no está sano; por lo tanto, pilates sería un complemento ideal para tener flexibilidad, coordinación, equilibrio”.

 

Al momento de comenzar, Palacios se adapta a las necesidades y patologías de cada persona. “Yo prefiero ir llevándolos a cada uno a un lugar diferente”, tratándose de clases muy personalizadas, “porque en una clase de seis personas, puedo tener a cinco haciendo cosas diferentes, porque por ahí uno quiere fortalecer, otro estirar o relajar”.

Toda clase comienza con una entrada en calor común, “trabajamos mucho con los pies, porque son fundamentales; son posturas de danza, trabajando con la punta y los talones. Establecido el objetivo, yo planifico cada clase particular y vamos avanzando”.

No solo se trata de sexo, también la edad, “aquí vienen hombres y mujeres de 12 años hasta casi 80”.

Cuando la profesora considera los beneficios, asegura que “al iniciar podés estar durísimo y a la semana siguiente ya notás la diferencia en la flexibilidad. Con constancia, en seis meses tenés un gran beneficio. Es primordial la constancia, por eso estoy muy pendiente de aquél que falta a alguna clase; yo para cada uno de ellos tengo mi cuadernito en el que planifico qué va a hacer cada persona, comparo qué hizo, si tiene alguna patología. Después, al regreso, seguramente tengo que retomar y no sostener la intensidad”. Este, según la docente, es un trabajo muy técnico, hay que explicar mucho, es necesario respirar muy bien, de determinada manera “en la que constantemente voy marcando una posición, una forma, nada es al azar”.

Frente a la ampliación de la expectativa de vida, es necesario llegar bien a la edad avanzada. Palacios reconoce que estas actividades permitirán “llegar con una buena postura, un fortalecimiento del centro del abdomen, la calma que genera. Aquí uno está una hora aquí, en el presente, con una respiración consciente, donde no se puede pensar en otra cosa, que se refuerzan en los últimos 10 minutos de meditación. Es bueno para la calma, flexibilidad y fortalecimiento de los músculos”.

 

Contacto: 2314 40-4544, Azcuénaga 600, Instagram @cecbolibar

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