El cambio climático no tiene ideologías y viene por nosotros

El cambio climático no tiene ideologías y viene por nosotros

14/01/2026 - Las alteraciones climáticas del 2025 se han encontrado entre las peores de los últimos años. Los problemas se concentran en no atender a la evidencia científica, afecta a los sectores más vulnerables de las sociedades, a las mujeres, y marca la desigualdad económica en las investigaciones. Las noticias falsas contribuyen a fortalecer ideas políticas erróneas.

El 2025, junto al 2024 y 2023 han sido los tres años más calurosos de la tierra. La información fue difundida por World Weather Attribution (WWA), una organización de científicos que busca fenómenos extremos de alto impacto en la población, los analiza, y luego informa sobre el rol del cambio climático en los mismos. Esas temperaturas medias más elevadas incrementan el riesgo de que los eventos extremos sean más intensos y frecuentes.

Uno de los investigadores del caso, Theodore Keeping, del Imperial College de Londres, expuso que el calentamiento global “ha hecho que las olas de calor generalizadas sean más calientes y prolongadas, además de haber empeorado las condiciones de sequía y aumentado la probabilidad de incendios extremos”. Como contraparte se suman lluvias extremas e inundaciones.

En Argentina estamos observando ambos problemas. Entre 2023 y 2025 se observó la sequía prolongada en la región pampeana, suponiendo la peor en 60 años, afectando gravemente el corazón agrícola del país, generando más de 20 mil millones de dólares en pérdidas en la producción, a lo que se suma la crisis hídrica, incendios y el impacto socioeconómico en la población. Pero también, las graves inundaciones en el noroeste argentino, como las que están ocurriendo en estos días.

WWA estudió la exorbitante cantidad de 17 casos graves bajo el supuesto cambio climático, de los cuales en cinco, se hallaron como causa compartida con otras cuestiones o estudios insuficientes en origen.

Entre los eventos extremos están los devastadores incendios que son noticia alrededor del mundo, a lo que hay que sumar factores humanos tales como la falta de preparación y urbanismo. Ante ello la WWA propone invertir en medidas de adaptación, lo cual evitaría muchos impactos y muertes en consecuencia.

Entre otras propuestas está la exigencia de las “reducciones rápidas de emisiones siguen siendo esenciales para evitar los peores impactos del cambio climático”. “Necesitamos urgentemente dejar atrás los combustibles fósiles”.

Otro factor es la desinformación y el mensaje político. Aunque la evidencia aumenta, junto al impacto y el consumo de combustibles fósiles, también han aumentado los movimientos ultraconservadores y populistas de gobernantes como Trump, Milei o Meloni, los que ponen en duda la lucha contra el cambio climático y la defensa del medioambiente, transformándolo en una guerra cultural. El negacionismo y la información incorrecta -fake new o postverdad- hace que la gente crea en esa desinformación, y la desinformación mata. Keeping explicó que ante desastres en EEUU, “parte de la población no creía en el cambio climático y, por tanto, no tomó en serio realmente que las peticiones de evacuación que llegaban de los sistemas de alerta temprana fueran reales”, haciendo que muchos paguen con la vida.

Las olas de calor se extienden por el mundo en lugares como Sudán del Sur, Burkina Faso, Noruega, Suecia, México, Inglaterra o Argentina. Los ciclones y tormentas tropicales estuvieron entre los eventos más mortíferos del año, afectando especialmente a las naciones más pobres.

Así, los impactos marcan la injusticia de las regiones, profundizado en mujeres y niños que son los que tienen menos responsabilidades, menos voces en el liderazgo y a quienes se les quitan posibilidades de estudio e investigación por estar abocados a la supervivencia.

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