El encuentro ideal desde la música

20/01/2026 - Emilia Garrote es música, compositora, cantante, fonoaudióloga y en su banda, Tiringuntingos, conjuga sus intereses, sus ideales, da visibilidad a lo que considera incómodo y brinda información sobre neurodiversidad.
Por Melina Gómez
A principios de diciembre Tiringuntingos lanzó su primer disco de autor de la banda, se llama ‘Canciones inclusivas’, se realizó íntegramente en Bolívar y se puede escuchar en YouTube y en Spotify. El álbum tiene ocho temas que “tienen que ver con la concientización que se remarca en las letras, la discapacidad, el rol de cuidadoras de las mamás de niños con discapacidad”, enumeró Emilia Garrote, voz del grupo en el que también se encarga de la producción y edición de videos, entre otras cosas.

Tiringuntingos cuenta con una trayectoria de diez años, inició como “una idea alocada” en una fiesta de cumpleaños privada y al día siguiente recibieron un llamado para una nueva presentación. “Lo pudimos sostener en el tiempo y eso nos hizo armarnos en el camino, dejamos de tocar muchas veces y siempre fue la gente la que nos impulsó a volver a tocar”, contó la cantante.
La convocatoria para ser parte del Me Encanta Bolívar, hace aproximadamente cinco años, marcó un antes y un después para la banda ya que desde entonces encontraron una personalidad que los identificó. Tiempo después, hicieron la canción Malu, para presentar al personaje animado que representa a la agrupación ‘Diferentes pero iguales’.
“A partir de ahí, salió Malu y salieron tres canciones más, vimos que teníamos un montón para decir y nos dimos cuenta que estamos todos atravesados por la discapacidad. De repente todos nos movilizamos con eso, a todos nos tocó, dijimos ‘vamos a hacer canciones que hablen de esto’ y empezamos a pensar lo que queríamos decir”.
Una de las canciones del disco se llama ‘No quiero ir a terapia’. “No sabíamos si se iba a interpretar, no queríamos que se sienta un ataque ni una apología, pero sí quería mostrar esa parte de los niños que salen de la escuela, van a la fonoaudióloga, van a la terapista ocupacional (TO), llegan las ocho de la noche a su casa y solo hicieron terapias, no jugaron”, describió.
Dado que también es terapeuta, Emilia reconoce que en las terapias se utiliza el juego al trabajar con infancias, como modo de conexión. Sin embargo, “me pasa algo que me incomoda y es que siento que el juego pasa a ser una terapia: nos sentamos a jugar pero yo te desafío todo el tiempo y es agotador. La parte linda del juego es el esparcimiento, el placer, que relaja, acompaña, y que no haya un adulto intermediario de ese juego, interrumpiendo y desafiando”.

“Veo en el consultorio que los niños están agotados, el contexto escuela desafía, el aprendizaje es un desafío y un niño con discapacidad tiene más desafíos que un niño sin discapacidad. Entonces, si tuvieron cuatro horas con el doble de desafío y después va a una fonoaudióloga o a una TO, terminan siendo 6 o 7 horas y que ese agotamiento deje de lado la infancia, el juego, a mí me incomoda”, agregó.
Al momento de proyectar el disco, desde su rol como terapeuta, Emilia propuso un listado de temáticas para abordar en las canciones y en muchos casos fue ella misma la que compuso las letras. “Tiringuntingos es el lugar en donde todos mis alter egos, se encuentran. Antes de estudiar fonoaudiología, estudié lengua de señas y hoy en los conciertos me puedo encontrar con un niño sordo o hipoacúsico y me puedo comunicar”, detalló la fonoaudióloga.
De esta manera, Tiringuntigos busca que a través de sus canciones se transmita la sensación de sentirte abrazado y representado. “Me gusta escribir canciones sobre lo que le pasa a la minoría, lo que nadie habla. Los dibujitos animados y la música infantil hablan de los niños neurotípicos, no le habla todas las infancias, no habla de todos los juegos”, sostuvo más adelante la cantante.
Trabajar desde el lenguaje y la comunicación

Emilia ejerce su profesión que es fonoaudióloga en su consultorio privado ubicado en Moreno 131 y su número de teléfono es 2314 610915. En el lugar atiende a personas de todas las edades.
“Trabajo con todo lo relacionado al lenguaje y la comunicación e hice una especialización en pacientitos no verbales, comunicación alternativa aumentativa, que tiene que ver con los sistemas alternativos de comunicación cuando no está la palabra. Me aboco más a la neurodiversidad y discapacidad en general”, explicó.
También, se encarga del apto fonoaudilógico que requieren las instituciones educativas y en 2026 comenzará a trabajar a partir de enero.
Consultada sobre la terminología que utiliza al momento de referirse a una persona neurodivergente, la profesional marcó su postura y afirmó que “si hay un contexto de respeto, se pregunta con amor, nos entendemos. No hay que poner el foco de atención en si es una etiqueta, se está poniendo en tela de juicio la palabra inclusión, que ahora se dice convivencia. Siento que perdemos el tiempo en eso, pongamos esa energía en qué funcione”.
En el mismo sentido, agregó que “siento que a veces se corre el foco de lo importante, hay que entender el contexto, si se dijo con mala intención, yo lo digo como me sale, como me siento cómoda. Creo que hay que repreguntarse como pasó con el símbolo de la discapacidad que era una persona en silla de ruedas y sabemos que no representa a todas las discapacidades. Yo me pondría a gastar tiempo y energía en que se respete pero sí me gustó que alguien se lo preguntó, dijo ‘esto no nos representa a todos’ y lo cambiaron. En cambio, yo haría más acciones concretas, respetemos el símbolo primero, no perdamos el foco”.
“A muchas personas les duelen las palabras, lo entiendo y lo respeto, pero tampoco me parece que tengamos que tener miedo a la hora de hablar del tema porque se vuelve un poco un tabú cuando empezamos a hacer toda esta mezcolanza de palabras”, dijo por último Emilia.


