La Antártida, un inmenso laboratorio para el mundo

La Antártida, un inmenso laboratorio para el mundo

23/02/2026 - La Argentina lleva 122 años de presencia ininterrumpa frente a los desafíos climáticos del continente blanco.

El 22 de febrero de 1904, en la Isla Laurie de las Orcadas del Sur, se izó por primera vez la bandera argentina en la Antártida. Ese día, nuestro país asumió la administración del Observatorio Meteorológico construido por la Expedición Antártica Escocesa de William Speirs Bruce, iniciando una presencia permanente e ininterrumpida que en 2026 cumple 122 años. Argentina fue el primer país en establecer una base permanente en el continente y mantuvo esa condición en solitario durante más de cuatro décadas.  Esta presencia histórica —conmemorada cada 22 de febrero como Día de la Antártida Argentina por ley nacional 20.827/74 — no responde solo a razones geopolíticas. Hoy cobra urgencia renovada frente a los cambios ambientales que transforman el continente blanco a un ritmo sin precedentes.

 

El deshielo no mitiga: debilita los frenos naturales del calentamiento

Es necesario aclarar un malentendido frecuente: el deshielo antártico no mitiga el cambio climático; debilita los mecanismos naturales que hasta ahora han frenado parcialmente su avance.

La Antártida funciona como regulador térmico planetario mediante dos procesos clave:

  1. Efecto albedo: Su superficie blanca refleja hasta el 80% de la radiación solar. Al derretirse, se expone agua oscura que absorbe calor, acelerando el calentamiento en un círculo vicioso.
  2. Sumidero de carbono oceánico: El Océano Austral —que rodea la Antártida— absorbe aproximadamente el 40% del CO antropogénico capturado por todos los océanos del planeta. Este mecanismo natural ha ralentizado el calentamiento global durante décadas.

Un estudio publicado el 2 de febrero de 2026 en Nature Geoscience advierte que este segundo freno está debilitándose. El trabajo "South Pacific carbon uptake controlled by West Antarctic Ice Sheet dynamics" revela que el deshielo de la Antártida Occidental libera hierro al océano en una forma químicamente poco aprovechable por el fitoplancton (hierro(II) en lugar de hierro(III)). Como consecuencia, el esperado "fertilizante natural" que estimularía la absorción de CO no está funcionando como se preveía, reduciendo la eficiencia del Océano Austral como sumidero de carbono.

Según datos satelitales de la Agencia Espacial Europea (ESA) actualizados a enero de 2026, la Antártida ha perdido 2.655 gigatoneladas de hielo desde 2002, con una aceleración notable en la última década.

 

Corrientes marinas en riesgo: el motor climático del planeta se ralentiza

El deshielo antártico introduce grandes volúmenes de agua dulce en los océanos circundantes, alterando la salinidad y, por ende, la densidad del agua. Esto afecta directamente la circulación termohalina, el sistema global de corrientes oceánicas que distribuye calor y nutrientes por todo el planeta.

Un análisis de Nature Climate Change (diciembre 2025) señala que la Corriente Circumpolar Antártica —motor principal de esta circulación— ya muestra signos de debilitamiento. Las consecuencias potenciales incluyen:

  • Mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos en el hemisferio sur.
  • Alteraciones en los patrones de precipitación que afectan la agricultura en la Pampa Húmeda argentina.
  • Reducción de la capacidad oceánica para absorber CO, acelerando el calentamiento atmosférico.

Como resume un informe del Programa Antártico del Reino Unido (2025): "El deshielo antártico ya no es un problema lejano; sus efectos están reconfigurando sistemas climáticos que sostienen economías y ecosistemas continentales".

Descubrimientos recientes (2025-2026)

La investigación antártica avanza con hallazgos de relevancia global:

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