La Bolivarense, pastas con historia

La Bolivarense, pastas con historia

26/02/2026 - Nora Duberti y Roberto Acuña decidieron montar una fábrica de pastas y eligieron inscribirla como “La Bolivarense”, nombre que resulta histórico en la ciudad y trae a la memoria a la tradicional fábrica que otrora perteneciera a las familias Volpe y Cortina.

Del matrimonio de Nora Duberti y Roberto Acuña, quien tiene más relación con el ámbito comercial es ella y así surgió la idea de arrancar con la fábrica. Nora, relató que “comenzamos pensando en hacer tallarines y todo lo que se asocie a pastas, más empanadas, tartas y pizzas. Todo casero, hecho con máquinas importadas, donde vino un profesor a enseñarnos cómo se hacían las pastas y los rellenos. Hacemos solamente venta al público en nuestro local, no tenemos reparto a domicilios, solamente el que viene a comprar acá, a nuestro mostrador”, aclaró.

Roberto, agregó que, “antiguamente, La Bolivarense era una fábrica que tuvo su origen hace unos 70 años, a punto tal que, en esa época, era costumbre en el pueblo que luego del cine se iba a comer la porción de pizza, que no se comía una porción porque era cara la pizza, sino porque era una forma de continuar la salida, es decir, el cine y después la porción de pizza. Esa firma que, al ser tan antigua, no había prácticamente registro y me acuerdo que, en una oportunidad en Buenos Aires pregunté y no tenía titularidad, por eso, anotamos a nuestra fábrica con ese mismo nombre”. “Ahora, el producto que tiene esta fábrica es tan bueno como el de aquella época y es uno de los más baratos también porque es una forma de ayudar al pueblo. Y digo pueblo porque acá somos todos conocidos, por eso también, el nombre tiene que ver con eso, con conservar la historia”, agregó.

En ese mismo sentido, Roberto destacó que “buscamos, no sólo conservar la historia porque no sólo hace a nuestro pueblo, sino también, conservar más que nada el producto, porque el que hacía la vieja Bolivarense era el mejor”.

Con relación a la parte del armado de la fábrica, cuenta con maquinaria de porte industrial, es decir, que pueden fabricar una cantidad de masa muy grande por sus características. Y también son de acero quirúrgico y de teflón sanitario donde, además, la sala de máquina cuenta con todo lo necesario para la producción. “Yo, sin desmerecer a nadie, porque lo que se trata no es eso; pero creo que es la fábrica más completa de la ciudad”.

La fábrica “La Bolivarense” fue diseñada para tal fin y “ya sabíamos dónde iba cada máquina, es muy cómoda para trabajar en cada lugar específico que tiene. Era una casa que se tiró abajo, prácticamente toda, y se hizo la fábrica de cero. Entonces, tenemos una sesión de las máquinas, tenemos la parte del depósito, el lugar de la harina, tenemos las mesas grandes, el lavadero, es decir, todo diseñado para una fábrica”, destacó Roberto. Y agregó que “para lavar los vegetales, como la acelga, se hizo una bacha especial de acero inoxidable. ¿Por qué? Porque no se puede lavar en una batea o pileta de material ya que, con el tiempo, el agua causa corrosión, en cambio, en el acero inoxidable es imposible, por eso se puede comer todo con total tranquilidad. Esa es la responsabilidad con la cual este equipo trabaja, y lo hacemos así porque le damos de comer a la gente”.

El matrimonio de Nora y Roberto decidieron embarcarse en este emprendimiento y hacer una inversión importante ya que Nora fue comerciante toda la vida y se planificó instalar una fábrica de pastas que tuviera todo. “Creo que, en realidad, la fábrica y los comercios, en general, por vender productos son esenciales a la existencia de las personas; pero el producto tiene que ser bueno, la máquina tiene que ser buena y la calidad tiene que ser insuperable. Nosotros, por ejemplo, en la harina, no utilizamos el colorante y con esto no estoy aludiendo a nadie, simplemente, lo que quiero poner de manifiesto es el gasto que tiene esta fábrica, porque se usa huevo, huevo de color, por eso los fideos son muy ricos. El comercio no tiene mucho secreto, si el producto es bueno el cliente vuelve solo.” expresó Roberto.

Desde un primer momento, los dueños buscaron hacer todo de la mejor manera. “A la hora de pensar en hacer esto, dijimos que lo hacíamos con lo mejor y sigue así. Las instalaciones cumplen con todas las medidas de seguridad, es una casa entera, porque no es local y está todo dividido, el lugar donde se lavan las verduras; el lugar donde se ralla el queso; lo que sería el sector de las heladeras; la almacenera, que es donde se coloca el producto. La cocina es especial y se usa exclusivamente para eso. Las ollas son todas industriales al igual que las paletas, es decir, se tiene el material indispensable para la elaboración de nuestros productos”, dijo Roberto.

El tema de las pastas siempre fue por ahí característico de los fines de semana y es algo que sigue vigente,se continúa con esa tradición, Siempre se vende más el fin de semana”.

Además de las máquinas y la materia prima para la producción, antes de abrir al público se decidió contratar a un maestro internacional que “no sólo nos ayudó a hacer las recetas, sino que también, les enseñó a nuestros empleados a manejar las máquinas. Yo me encargué personalmente de escribirlas para que el conocimiento quede de una manera fija y firme, porque si se prepara gente y después se van, uno se da cuenta que hizo una inversión de gusto. Entonces, la manera de la continuidad de esta fábrica está basada en esos secretos. Buenas máquinas, buen maestro y buen escribiente”.

Sobre el tema de la capacitación de los empleados, añadió que “la gente se especializó para trabajar acá y, además, han hecho el curso y el maestro lo tenemos online, o sea, cualquier duda que surge se lo llama. Y respecto de eso, él siempre me dijo que fui su mejor cliente y no sólo se refería al pago, sino simplemente al trato, a la consideración y, sobre todo, al agradecimiento”, destacó Roberto.

Sobre si están conformes con el arranque del comercio, Roberto reiteró que “si bien es mi mujer la que ha tenido muchos años de vida comercial y es la que sabe esto, estamos muy satisfechos ya que vamos sumando más clientes. Todos nos vamos haciendo en esto y, en realidad, uno tiene que trabajar, tiene que ocupar el tiempo”.

“Mi señora se dedica a la atención, cobra, está en el mostrador y esa función es muy interesante ya que tiene un contacto permanente con la gente”, finalizó.

Contacto: Av. General Paz 324, TE 2314 629726, Facebook @labolivarense, Instagram @labolivarense.fabrica

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