La magia del canto colectivo

26/12/2025 - Maite Salduondo es profesora de música y, tras nueve años, se volvió a radicar en Bolívar, su ciudad natal. En la actualidad es la directora de dos coros, de un grupo de mujeres y brinda clases particulares de canto colectivo e individual.
Por Melina Gómez
Al terminar la secundaria, Maite Salduondo se fue a vivir a La Plata para estudiar trabajo social. Luego empezó la carrera de música popular y más tarde, fue a Mar Azul a hacer temporada para recaudar dinero que le permita viajar a Nueva Zelanda. El proyecto de estar fuera del país era, en principio, por un año pero terminó en 15 días y regresó a la ciudad costera del partido de Villa Gesell. Ahí, continuó con su estudio del profesorado de música en la ciudad cabecera y en Madariaga.

Así, estuvo fuera de Bolívar por aproximadamente nueve años y en diciembre de 2024 decidió volver junto a su hija de 5 años, con la idea de terminar el profesorado en Pehuajó, en el conservatorio de música Osmar Maderna. “Se hacía muy difícil la vida, la crianza, acá están mis viejos y todo es un poco más amable, necesitaba eso”, reconoció.
Según sus palabras, al llegar de nuevo a su ciudad natal, fue recibida muy bien. “Arranqué con muchos proyectos, es un impulso que me sale muy de adentro y lo uso para vivir mejor. Al principio costó pero me siento muy afortunada de estar del lado de la música, siento que si una lleva la música en todos lados encuentra bienestar en el hacer”, definió.
Cuando todavía vivía en Mar Azul, pero ya había tomado la decisión de volver a Bolívar, recibió la propuesta de dirigir el coro de la Sociedad Italiana local. Luego de algunas reuniones, se sumó a la institución que tiene sede en la avenida San Martín. Al respecto, sostuvo que “la actividad coral es muy enriquecedora porque se trabaja en grupo, uno tiene que ser consciente de lo que hace el otro, ninguno tiene que sobresalir y es una práctica que enriquece no solo en el sentido musical sino también en lo social”.
Además, entre los proyectos para implementar en Bolívar se encontraba armar un coro infantil y encontró el lugar en la biblioteca La Cultural. “Se crearon cosas muy lindas, incluso hemos compuesto canciones, los chicos son tan espontáneos que traen historias y a partir de eso poder crear una canción en base a las historias que traen, me parece muy hermoso”, dijo.
También, tuvo la inquietud de armar el grupo de mujeres ‘Resonadas’, de alguna manera para seguir en sintonía con el proyecto ‘Deagua Dúo’ que Maite tenía en Villa Gesell con una amiga y en el que hacían arreglos vocales e instrumentales. “Siempre tengo la necesidad de cantar con otros, no prefiero cantar sola, entonces quería hacer algo donde pudiera también cantar y disfrutar de eso. ‘Resonadas’ empezó como un taller y fue tomando otro rumbo, fue mutando y estoy muy contenta por cómo se fue dando, por el repertorio, salir a cantar con mujeres”.
De cara al 2026 Maite planea sostener las tres agrupaciones y “siempre estoy abierta a seguir pensando cosas para hacer porque me parece que es parte de la vida tener proyectos. Encuentro un goce en el hacer y sobre todo en el hacer colectivo”, indicó.
Tanto el coro ‘Il fior di Maggio’ de la Sociedad Italiana como el infantil de La Cultural, tendrán su receso de vacaciones de verano y retomarán sus actividades en 2026. En ambos casos, quienes tengan interés en sumarse, pueden comunicarse con la directora al número 2267 469059.
Sobre el coro de la Sociedad Italiana, la profesora mencionó que se trata de una actividad gratuita y en febrero o marzo realizará pruebas a las personas que quieran incorporarse. “No es necesario saber hablar italiano ni tener vínculo con Italia. Mi idea es ampliar el repertorio, de hecho estamos haciendo una canción en castellano”, anunció. Para ser parte de esa agrupación no hay límites de edad.
En tanto, el coro infantil tiene un arancel mensual y una parte de ello se destina a asociarse a la biblioteca La Cultural. A partir del año próximo podrán sumarse niños y niñas desde los 5 hasta los 14 años. “La actividad coral tiene mucho que ver con la voz, cómo se coloca, la respiración y también con el oído, hay que desarrollar el oído armónico para poder cantar una melodía, que el otro cante otra cosa y seguir con la línea. Es un aprendizaje profundo y en los niños es más fácil”, mencionó.

Por su parte, sobre Resonadas, indicó que se había abierto una convocatoria y, con el pasar de los encuentros se consolidó el grupo. “Quiero que suene bien, no por el afuera, me gusta que se armen bien los acordes de las armonías, poder disfrutarlo. Lo charlamos con las chicas y ellas también encuentran ese placer en no solo escucharse a una misma sino también escuchar a las otras, eso es lo más hermoso de lo coral”.
El canto colectivo es una actividad que acompaña a Maite desde su etapa de estudiante de primaria y secundaria. “A los 8 años la corría a Pilar Ané por los pasillos de la Escuela 1 diciéndole que quería ser parte del coro porque mi hermano Joaquín ya estaba ahí. A partir de eso, el coro siempre fue mi fuerte, lo que más me gustó hacer y desde que empecé en el coro de Pilar, no dejé de estar en coros, aprendí un montón”, recordó.
Al radicarse en La Plata, en 2016 se sumó a la agrupación del Colegio Nacional de la Universidad Nacional de esa ciudad, en la que faltaban sopranos para irse de gira a México. Luego fue ayudante del director, Roberto Marcalain.
En su trayectoria musical también integró el ‘Dúo Limai’ como cantante y compositora, el grupo vocal ‘Mujeres de mar’ y la Orquesta Municipal de Villa Gesell. Además, fue directora, directora adjunta y preparadora vocal de coros en La Plata, Florencio Varela, Mar Azul y Madariaga.
Así mismo, desde 2023 es docente de música en los niveles inicial y primario, fue docente de práctica coral en la Escuela Municipal de Música de Villa Gesell y desde 2020 hasta la actualidad brinda clases particulares de canto colectivo e individual.
“Por ahí no tengo mucho estudio académico y con título, pero de los diferentes directores que he tenido he aprendido mucho. De toda esa experiencia me enriquecí un montón, varios arreglos los hago yo y la idea es seguir formándome en esto que es lo que más me gusta”, marcó la profesora.
Dentro de su plan de formación está la diplomatura en Dirección Coral para enriquecer la práctica, el sonido y el disfrute de los coros que integra. “Creo que hay un goce en el canto colectivo que es muy hermoso, viene de algo muy ancestral como el canto a voces y seguir sosteniendo lo coral, la armonía, es muy mágico”, terminó Maite.


