Mantenimiento de las lentes de contacto

Mantenimiento de las lentes de contacto

12/03/2026 -

Antes de describir los sistemas vigentes en el cuidado de las lentes de contacto, resulta imprescindible una breve reseña de los principales riesgos de contaminación.

A diferencia de lo que generalmente se piensa, los microorganismos no son los únicos contaminantes de las lentes de contacto, ya que también lo son los depósitos y las coloraciones o tinciones que aparecen por acción química.

Los mal llamados depósitos son acúmulos de naturaleza compleja, de origen orgánico, compuestos por proteínas (albúminas, globulinas, lisozima), mucoproteínas y lípidos- particularmente el colesterol-, unidos a sales de calcio, compuestos inorgánicos y restos celulares.

Los mecanismos por los que estas sustancias se fijan a la lente son sumamente complejos y tienen que ver con “fenómenos de superficie” como la polaridad del material y la deshidratación. Estos acúmulos reducen la transparencia de la lente y por lo tanto la agudeza visual, ya que la lente gradualmente se opaca. También disminuyen la transmisión de oxígeno, lo que conduce a hipoxia y al edema corneal. A su vez pueden causar irritaciones mecánicas y también químicas por efecto de las sustancias que absorben de las soluciones desinfectantes.

Es muy importante considerar que la presencia de depósitos favorece la colonización de las lentes por diferentes microorganismos, siendo este el paso previo a la infección ocular. La infección corneal es sin duda la complicación más grave del uso de la lente de contacto. La córnea en estado normal constituye una barrera de protección que incluye la pared celular del epitelio, los componentes de la lágrima y la acción del parpadeo.

Existe una flora microbiana ocular normal que está bien adaptada y se adhiere fácilmente a los receptores de la superficie de las células epiteliales de la conjuntiva y de la córnea. Las bacterias más comunes que se encuentran en esta flora normal son Staphilococcus aureus, Staphilococcus epidermis y Corynebacterium diphterae.

El germen patógeno causante de más de la cuarta parte de las infecciones corneales en usuarios de lentes de contacto es la Pseudomona aeuruginosa. Su virulencia es tan grande que puede ocasionar la destrucción de la córnea y la pérdida de todo el ojo en pocos días. Es una bacteria que se encuentra en la piel, la saliva, el tracto gastrointestinal y aun en el agua corriente.

 

Soluciones para el cuidado de las lentes de contacto

Existen soluciones para funciones tan diversas como limpieza, enjuague, desinfección, desproteinización, humectación, lubricación y conservación de lentes de contacto.

La primera preocupación debe ser la de eliminar las sustancias indeseables que se encuentran sobre la superficie de las lentes, éstas se pueden limpiar fácilmente por fricción con una solución multipropósito que contenga un surfactante específico. Los depósitos de proteínas más abundantes pueden requerir un tratamiento de limpieza enzimático profundo.

La lubricación mejora el confort y la calidad de la visión brindando más horas de uso efectivo.

Sistemas vigentes para el cuidado de lentes de contacto

  • Soluciones multipropósito.
  • Tabletas enzimáticas.
  • Desinfectantes a base de peróxido de hidrógeno.
  • Lubricantes y humectantes.

 

Agentes limpiadores

Se trata de detergentes surfactantes para eliminar los depósitos de las lentes de contacto (LC). Por lo general la limpieza se realiza con las yemas de los dedos durante unos minutos. Los productos enzimáticos son muy importantes a la hora de erradicar los depósitos que se encuentran muy adheridos a la superficie del lente y que no pueden ser eliminados totalmente por los limpiadores surfactantes. Tras la limpieza enzimática es necesario un aclaramiento riguroso por la elevada toxicidad de estas sustancias para las células epiteliales.

Existen productos multiuso (multipropósitos) que combinan los tres efectos: humectar, humedecer y limpiar.

Peróxidos

Como un método diferenciado, se encuentra la desinfección por peróxidos (H2O2 al 3%). Por su alta capacidad de reacción para formar radicales libres del hidrógeno, destruye las paredes celulares bacterianas y es posteriormente neutralizado al formar agua y oxígeno. Las ventajas del sistema son 1) buena tolerancia por no contener conservantes tóxicos, 2) ausencia de daño a las LC, 3) eliminación de biofilm en el estuche de la lente y 4) amplio espectro antimicrobiano. Para evitar el efecto de peróxido residual sobre el epitelio de la superficie ocular, la lente se aclara en una solución tamponada. El inconveniente de este sistema es que requiere tiempo para ser eficaz (8 hs aprox).

Los peróxidos se han constituido en el método más eficaz y que menores efectos secundarios presenta.

 

 

Soluciones humectantes

Tienen como finalidad actuar sobre la superficie de la lente para:

1. Convertir la superficie hidrofóbica en hidrofílica, para ser recubierta mejor por la película lagrimal y mejorar su tolerancia.
2. Proporcionar una cubierta protectora sobre la lente y evitar su contaminación por lípidos.
3. Lubricar la córnea en el momento de la inserción de la lente.

Cuanta mayor viscosidad tenga el agente, más efecto lubricante tendrá pero disminuirá su propiedad humectante.

Soluciones de hidratación y desinfectantes

En estado natural la lente tiende a desecarse y, al ser insertada en el ojo, provoca molestias. Estas sustancias mantienen la lente hidratada y evitan que, al secarse, se formen depósitos y un deterioro progresivo. El almacenamiento en un producto humedece la lente y la presencia de conservantes disminuye su contaminación. La concentración de los conservantes en estas soluciones es superior que en los agentes humectantes pues no está prevista su inserción directa en el ojo.

 

 

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Antes de describir los sistemas vigentes en el cuidado de las lentes de contacto, resulta imprescindible una breve reseña de los principales riesgos de contaminación.

A diferencia de lo que generalmente se piensa, los microorganismos no son los únicos contaminantes de las lentes de contacto, ya que también lo son los depósitos y las coloraciones o tinciones que aparecen por acción química.

Los mal llamados depósitos son acúmulos de naturaleza compleja, de origen orgánico, compuestos por proteínas (albúminas, globulinas, lisozima), mucoproteínas y lípidos- particularmente el colesterol-, unidos a sales de calcio, compuestos inorgánicos y restos celulares.

Los mecanismos por los que estas sustancias se fijan a la lente son sumamente complejos y tienen que ver con “fenómenos de superficie” como la polaridad del material y la deshidratación. Estos acúmulos reducen la transparencia de la lente y por lo tanto la agudeza visual, ya que la lente gradualmente se opaca. También disminuyen la transmisión de oxígeno, lo que conduce a hipoxia y al edema corneal. A su vez pueden causar irritaciones mecánicas y también químicas por efecto de las sustancias que absorben de las soluciones desinfectantes.

Es muy importante considerar que la presencia de depósitos favorece la colonización de las lentes por diferentes microorganismos, siendo este el paso previo a la infección ocular. La infección corneal es sin duda la complicación más grave del uso de la lente de contacto. La córnea en estado normal constituye una barrera de protección que incluye la pared celular del epitelio, los componentes de la lágrima y la acción del parpadeo.

Existe una flora microbiana ocular normal que está bien adaptada y se adhiere fácilmente a los receptores de la superficie de las células epiteliales de la conjuntiva y de la córnea. Las bacterias más comunes que se encuentran en esta flora normal son Staphilococcus aureus, Staphilococcus epidermis y Corynebacterium diphterae.

El germen patógeno causante de más de la cuarta parte de las infecciones corneales en usuarios de lentes de contacto es la Pseudomona aeuruginosa. Su virulencia es tan grande que puede ocasionar la destrucción de la córnea y la pérdida de todo el ojo en pocos días. Es una bacteria que se encuentra en la piel, la saliva, el tracto gastrointestinal y aun en el agua corriente.

 

Soluciones para el cuidado de las lentes de contacto

Existen soluciones para funciones tan diversas como limpieza, enjuague, desinfección, desproteinización, humectación, lubricación y conservación de lentes de contacto.

La primera preocupación debe ser la de eliminar las sustancias indeseables que se encuentran sobre la superficie de las lentes, éstas se pueden limpiar fácilmente por fricción con una solución multipropósito que contenga un surfactante específico. Los depósitos de proteínas más abundantes pueden requerir un tratamiento de limpieza enzimático profundo.

La lubricación mejora el confort y la calidad de la visión brindando más horas de uso efectivo.

Sistemas vigentes para el cuidado de lentes de contacto

  • Soluciones multipropósito.
  • Tabletas enzimáticas.
  • Desinfectantes a base de peróxido de hidrógeno.
  • Lubricantes y humectantes.

 

Agentes limpiadores

Se trata de detergentes surfactantes para eliminar los depósitos de las lentes de contacto (LC). Por lo general la limpieza se realiza con las yemas de los dedos durante unos minutos. Los productos enzimáticos son muy importantes a la hora de erradicar los depósitos que se encuentran muy adheridos a la superficie del lente y que no pueden ser eliminados totalmente por los limpiadores surfactantes. Tras la limpieza enzimática es necesario un aclaramiento riguroso por la elevada toxicidad de estas sustancias para las células epiteliales.

Existen productos multiuso (multipropósitos) que combinan los tres efectos: humectar, humedecer y limpiar.

Peróxidos

Como un método diferenciado, se encuentra la desinfección por peróxidos (H2O2 al 3%). Por su alta capacidad de reacción para formar radicales libres del hidrógeno, destruye las paredes celulares bacterianas y es posteriormente neutralizado al formar agua y oxígeno. Las ventajas del sistema son 1) buena tolerancia por no contener conservantes tóxicos, 2) ausencia de daño a las LC, 3) eliminación de biofilm en el estuche de la lente y 4) amplio espectro antimicrobiano. Para evitar el efecto de peróxido residual sobre el epitelio de la superficie ocular, la lente se aclara en una solución tamponada. El inconveniente de este sistema es que requiere tiempo para ser eficaz (8 hs aprox).

Los peróxidos se han constituido en el método más eficaz y que menores efectos secundarios presenta.

 

 

Soluciones humectantes

Tienen como finalidad actuar sobre la superficie de la lente para:

1. Convertir la superficie hidrofóbica en hidrofílica, para ser recubierta mejor por la película lagrimal y mejorar su tolerancia.
2. Proporcionar una cubierta protectora sobre la lente y evitar su contaminación por lípidos.
3. Lubricar la córnea en el momento de la inserción de la lente.

Cuanta mayor viscosidad tenga el agente, más efecto lubricante tendrá pero disminuirá su propiedad humectante.

Soluciones de hidratación y desinfectantes

En estado natural la lente tiende a desecarse y, al ser insertada en el ojo, provoca molestias. Estas sustancias mantienen la lente hidratada y evitan que, al secarse, se formen depósitos y un deterioro progresivo. El almacenamiento en un producto humedece la lente y la presencia de conservantes disminuye su contaminación. La concentración de los conservantes en estas soluciones es superior que en los agentes humectantes pues no está prevista su inserción directa en el ojo.

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