Ríos Vivos: El pulso de Argentina entre la economía, el ambiente y una ley en espera

Ríos Vivos: El pulso de Argentina entre la economía, el ambiente y una ley en espera

12/03/2026 - La salud de los ríos no es una moda. La vida de las personas y sus actividades dependen de ello. La crisis hídrica es un problema global, y los argentinos tenemos los propios.

Cada 14 de marzo, se conmemora el Día Mundial de los Ríos Vivos, fecha impulsada por la organización International Rivers y la Red de Acción por los Ríos y sus Comunidades de América Latina (Rarc) para hacer un llamado de atención.

En Argentina también los ríos necesitan de la revisión y supervisión de las autoridades. Entre los aspectos que tienen directa incidencia está la Ley de Humedales, y recientemente la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno.

 

Más que agua: El motor económico y ecológico

Los ríos no son simples canales de agua; son sistemas vivos que sostienen la biodiversidad, regulan el clima y garantizan la seguridad alimentaria. Según datos de la Fundación Vida Silvestre Argentina, los humedales y las cuencas fluviales proveen servicios ecosistémicos valorados en miles de millones de dólares, incluyendo la purificación del agua, el control de inundaciones y el almacenamiento de carbono.

Para el ser humano, la dependencia es directa. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la agricultura de regadío (por ejemplo, la de Mendoza o el valle rionegrino), dependiente de los ríos, produce el 40% de los alimentos mundiales. En Argentina, esta cifra es vital: la cuenca del Paraná, por ejemplo, es la columna vertebral de la economía nacional.

El impacto económico: El caso del Paraná La importancia económica de los ríos se hizo dolorosamente evidente durante la sequía histórica de 2021 y 2022. El nivel del Río Paraná descendió a mínimos históricos, afectando la navegabilidad. Según informes de la Bolsa de Cereales de Rosario, esto encareció el transporte de granos, redujo la capacidad de carga de las barcazas y generó pérdidas millonarias en el sector agroexportador, demostrando que la salud del río es sinónimo de competitividad económica.

La Ley de Humedales: Una deuda legislativa

El eje central de la protección fluvial en Argentina reside en el tratamiento de la Ley de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Humedales. Aunque no es una "Ley de Ríos" específica, los expertos coinciden en que proteger los humedales es la única forma efectiva de proteger las cabeceras y cursos de los ríos.

El proyecto se encuentra en estado parlamentario indefinido. Desde 2013 se han presentado una veintena de proyectos, incluso siendo aprobados por los Diputados, pero no prospera una definición en el Senado, por lo tanto, vuelve a perder validez. La idea de las propuestas consiste en crear un inventario nacional de humedales y establecer presupuestos mínimos para su protección, sin alterar las competencias provinciales sobre el uso del suelo, pero sí estableciendo estándares ambientales.

En el mismo sentido, la denominada reforma a la Ley de Glaciares, se encuentra en sentido inverso, aprobada en el Senado y en espera de tratamiento en Diputados, donde se cree, tendrá una revisión y/o rechazo.

Entre los argumentos contrarios se encuentran aquellos que sostienen que favorece la urbanización descontrolada, la minería a cielo abierto y los agronegocios en zonas no aptas, produciendo inundaciones y contaminación de fuentes de agua, a la vez que puede alterar la dinámica de deshielo afectando los caudales de los ríos y la disponibilidad hídrica para riego, consumo, energía o turismo. En el otro sentido, los impulsores lo hacen desde el punto de vista productivo, sosteniendo la necesidad de, fundamentalmente, favorecer actividades extractivas como la minería.

Los glaciares argentinos -unos 16.968- alimentan a 36 cuencas hidrográficas, abarcando más de un millón de kilómetros cuadrados. Según los expertos en la temática, son sistemas que actúan como reservorios de agua, incluso en épocas de sequía.

Ejemplos en el territorio argentino

La situación de los ríos en Argentina es heterogénea y refleja la necesidad de protección:

  • Esteros del Iberá (Corrientes): Es un ejemplo de recuperación. Gracias a la protección legal y el trabajo de distintas organizaciones, la zona ha recuperado biodiversidad y atrae turismo, demostrando que la conservación genera economía local.
  • Río Mendoza: En el Cuyo, la protección de los ríos depende de los glaciares, la fuente de agua que se produce con el deshielo en una zona árida por naturaleza.
  • Cuenca Matanza-Riachuelo: En el área metropolitana, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) trabaja en el saneamiento del río, pero los informes de la Defensoría del Pueblo de la Nación siguen señalizando incumplimientos en la limpieza industrial, afectando la salud de millones de personas.

Compartí esta noticia

También te puede interesar: