Sofía Campos, haciendo historia

Sofía Campos, haciendo historia

25/03/2026 - La Cooperativa Eléctrica tiene su primera mujer en área técnica. Define que es una cuestión de “capacidad y ganas de laburar”. Reconoce la herencia familiar y sus vínculos con otras experiencias para contribuir a la decisión institucional acorde a los tiempos.

Por Melina Gómez

Sofía Campos es bolivarense y desde 2017 trabaja en la Cooperativa Eléctrica local. El año pasado marcó precedente al convertirse en la primera y única mujer que se desempeña en el área técnica como toma estados y demostró que las estructuras, “por más rígidas que parezcan, pueden transformarse si hay voluntad y persistencia”.

Tal la definición de Sofía, “como suele suceder con las mujeres en instituciones tradicionalmente masculinizadas, mi destino ‘por defecto’ fue la administración”. Así, hasta 2025 desarrolló su trabajo en el sector de cajas de la Cooperativa Eléctrica. Sin embargo, “yo sabía que mi lugar estaba en otro lado, siempre tuve la inquietud de por qué no había mujeres en las cuadrillas o en el área técnica”, destacó.

Además, la mujer es hija y nieta de sindicalistas. Su padre trabajó 30 años en la Cooperativa dentro de Luz y Fuerza, creció con “la cultura del trabajo y la defensa de los derechos en la sangre, y esa misma pasión que veía en ellos me llevó a involucrarme también en el gremio”. En la actualidad es secretaria de Servicios Sociales, Hacienda y Turismo del sindicato de Luz y Fuerza, que es el que nuclea a las y los trabajadores de la energía eléctrica.

La formación gremial le dio las herramientas para “entender que los espacios no se regalan, se conquistan. No se trataba de un capricho personal, sino del derecho a elegir mi formación”, afirmó.

De esta manera, después de casi seis años de insistir a los consejos de administración de la Cooperativa, de capacitarse y de visibilizar que las mujeres “tenemos la capacidad técnica necesaria”, en septiembre de 2025 llegó el llamado que tanto esperó. En la oportunidad, el gerente de la institución, José Alfonsín, le informó en nombre del actual consejo que se había aceptado su incorporación al sector de Toma estados.

Así, en octubre comenzó a cumplir con su nuevo rol y en diciembre, se certificó en una capacitación de campo en trabajo con baja tensión, brindada por la Cooperativa. “Ese curso de capacitación y por sobre todo gracias a la buena predisposición de cada compañero de diferentes áreas que me respondían las inquietudes y me explicaban con la mejor, sumé nuevos conocimientos y a la vez me dio la posibilidad de ponerlo en práctica y aprender también trabajos de otras áreas técnicas, como por ejemplo llevar a cabo una conexión domiciliaria de un medidor”, detalló Sofía.

Sobre el paso de la oficina al área técnica, resaltó que “no lo vi como una ‘pelea’ contra la institución, sino como una insistencia sana por abrir espacios. Para mí fue la confirmación de que las estructuras, por más rígidas que parezcan, pueden transformarse si hay voluntad y persistencia”.

En el mismo sentido, agregó que “me hace muy feliz este logro. Siento que honro la trayectoria de mi viejo y el esfuerzo de mi familia que también me apoyó siempre, pero, sobre todo, siento que estoy abriendo una puerta. Que hoy una vecina me vea tomando el estado de su medidor, ayuda a que la próxima generación de mujeres sepa que, en la Cooperativa Eléctrica, el área técnica también es nuestro lugar”.

Más adelante, Sofía contó que, en la actualidad, con ella son tres personas las que realizan el trabajo de Toma estados. “Es un laburo de calle, de andar, de caminar, recorrer, de estar ahí bajo cualquier condición climática menos cuando llueve, lógicamente por cuestiones de seguridad, poniéndole el cuerpo todos los días. Aún estoy aprendiendo las zonas y familiarizando con las calles, ya que Bolívar cuenta con más de 20 mil usuarios entre zona urbana, barrios y zona rural”, puntualizó.

En cuanto al trato que recibe mientras realiza su tarea, mencionó que “la gente en la calle es muy amable, se ponen a disposición, me preguntan por el trabajo, me ofrecen agua, si quiero pasar al baño, hasta invitaciones a almorzar me hacen. Eso me encanta porque me conecta también con un lado más humano que muchas veces en la atención al público se olvida”.

A su vez, su trabajo tiene lo anecdótico y sorpresivo del día a día como “teros que te corren al igual que los perros, gente que te regala huevos de campo o adultos mayores que en pueblitos como Paula, Ibarra, Unzué o Hale, se emocionan al vernos llegar y siempre tienen alguna anécdota de algún compañero que contar”.

Por último, y a modo de reflexión, Sofía sostuvo que es la primera mujer en el área, por ahora la única, y espera que próximamente sean más. “Me llena de orgullo, no es una cuestión de género, sino de capacidad y ganas de laburar. No se trata solo de un cambio de oficina, sino de romper con el prejuicio de que ciertos puestos no son para nosotras. En este camino me apoyé mucho en compañeras que conocí por el gremio en otras ciudades y provincias, ellas fueron red y ejemplo de lucha. Espero que mi experiencia sirva para que, de acá en adelante, seamos muchas más las que estemos en estos lugares”.

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