Bussa, de oficio electricista

Bussa, de oficio electricista

21/04/2023 - Juan Carlos Bussa pisa las seis décadas brindando el servicio de electricidad del automotor. Hace años, su hijo agregó venta de repuestos. Define una vida de trabajo basado en la responsabilidad hacia el capital de sus clientes.

Juan Carlos Bussa comenzó desde joven, a los 14 años, en el mundo laboral. Se inició con Alberto Basile en el negocio que tenía sobre calle Pellegrini. “Ahí estuve hasta los 24 años, empecé cebando mate, limpiando herramientas y, con los años, fui adquiriendo experiencia sobre el oficio de electricista, creo que salí un 90 por ciento formado”, recordó.

Luego de esos 10 años con Basile, Juan Carlos se instaló en lo que era el taller de su padre, donde sigue actualmente, en calle Balcarce, frente a la plaza de la Escuela Nº 6. En el viejo taller, “hice una pasada por un costado para llegar a un galponcito que construí para arrancar. Ahí estuve cerca de siete años, después me pasé a la parte de adelante. Acá debo llevar 48 años, a lo que hay que sumarle los 10 años que estuve con Basile”. Ese lugar, era el taller del padre y el tío de Juan Carlos: “Eran Héctor y Celestino Bussa, que se dedicaban a toda la parte de herrería de obra, con lo cual, esto debe tener entre 80 y 90 años”, calculó.

Jua Carlos, se inclinó por la electricidad y no por la herrería, que era algo que siempre veía cuando visita el taller. “Empecé la escuela profesional, que hice seis meses porque me costaba mucho el estudio. Un día le dije a la profesora que no sabía nada y me mandó a firmar el cuaderno de conducta. Cuando vuelvo, también estaba mi hermano afuera del salón. Después le dijimos a nuestros padres que nos habían echado de la escuela, cosa que era mentira y ya mi madre notó que la cosa iba mal. Mi tío, Miguel Volpe, dueño de La Bolivarense, me consiguió trabajo en lo de su amigo Basile. Y mi hermano, arrancó en perfumería Selecta, en avenida San Martín; pero después vino a trabajar con mi padre. Acá se hacían los tinglados 2001, que los fabricaba mi papá y Garmendia era el ingeniero”.

Luego, Juan Carlos y su hermano trabajaron juntos y lo siguen haciendo desde hacer casi 40 años. Y el mayor de los Bussa, se dedicó a la herrería, desde hace 60 años, oficio que había empezó con su padre.

Desde que arrancó como cadete en lo Basile, Juan Carlos se fue consustanciando con el oficio de electricista. Si bien reconoció que le costó un poco porque “me ponía nervioso” hasta que fue progresando. “Aunque yo estaba en la duda de seguir o dejar, después empecé a tomarle el gustito”; relata que “cuando empecé a hacer algunos chispazos, armé un tablero que lo conservo al día de hoy y comencé a practicar. Además, también salía a hacer changas fuera del horario del negocio por mi cuenta”.

El oficio de electricista es muy particular y hay que tener “mucha cautela. No es tan sencillo como le parece a mucha gente que es sólo cambiar una lamparita. Si haces una mala conexión, hasta se te puede prender fuego un coche, que es un capital para la persona que lo trae, por eso, yo siempre lo tomo con mucha responsabilidad.  Y también, hay que darle tranquilidad a la persona que maneja, que el auto quedó en condiciones, cumplir los horarios, las entregas. El tema de la electricidad es muy delicado en un vehículo y siempre tratamos de hacer los trabajos con la mayor prolijidad posible. Hemos sido muy responsables y la gente ha respondido siempre, vienen chicos que yo los veía venir con sus padres y hasta he atendido a sus abuelos, porque han sido muchos años y eso, para mí, es una satisfacción”.

Trazando una línea en estos tantos años de actividad, Juan Carlos se mostró conforme porque “de la nada, compré un terreno, me hice mi casa, formé una familia, hace unos años se sumó mi hijo al taller con venta de repuestos, más que eso no pretendo”.

Siguiendo con la línea familiar, se incorporó su hijo Diego al negocio, desde hace ocho años. “Está al frente del taller con venta de repuestos y yo quedé en un segundo plano. Ya hacemos electricidad rápida, el oficio de hacer instalaciones se terminó, realizamos trabajos más pequeños. En síntesis, ha sido una vida de trabajo”.

Trabajo siempre hay; pero en estos tiempos, “empezamos a derivar a otros colegas porque hay cosas que ya no hacemos, aunque la gente insiste que se los haga yo. Y eso es una satisfacción, más todos los amigos que he cosechado en tantos años, porque además de hacer el trabajo, a la gente siempre la atendemos bien. He hecho miles de auxilios y gauchadas: recuerdo una la noche del 24 de diciembre, yo estaba cenando con mi familia y apareció un hombre en casa a las 23 horas. Tenía que ir al campo y se había quedado sin luces. Me fijo y le resuelvo el problema, el hombre re contento me dice que no tenía plata, paso el lunes y te pago. No vino nunca más y tampoco me devolvió las herramientas que me olvidé en el coche”, recordó una anécdota.      

Bussa, además de destacar la responsabilidad con lo que toman los trabajos, mencionó que fue siempre con preocupación y “en eso, quizá me pasé de largo, por siempre tratar de cumplir”.           

En la actualidad, la idea del negocio es que crezca en base a la venta de repuestos que sumó con su hijo y después, “dar un paso al costado y quedarme más tranquilo en mi casa. Pero la yo llevo adentro a esto, tengo los horarios sin despertador. Ya soy jubilado, pero hay que sumar algo más a la jubilación mínima”.

Por tantos años de actividad en la ciudad, hace un tiempo, Electricidad Bussa, recibió el reconocimiento a la trayectoria como comercio destacado por parte del Rotary Club.

Electricidad Bussa, se encuentra en calle Balcarce 367, frente a la plaza de la Escuela Nº 6.

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