Bajo nosotros un cóctel químico llega por la canilla

29/10/2026 - Arsénico y nitratos contaminan el agua subterránea en amplias zonas de la provincia de Buenos Aires. Un problema silencioso, con impacto en la salud, que en municipios como Bolívar aún tiene escaso debate público.
Bajo los campos y las ciudades del centro bonaerense existe un problema que no se huele, no se ve y no tiene sabor. Pero está ahí, saliendo por millones de canillas y perforaciones todos los días: el agua subterránea de gran parte de la Pampa Húmeda arrastra arsénico y nitratos en niveles que, según diversos estudios, superan los parámetros recomendados para el consumo humano.
Un análisis publicado a fines de 2025 por Total News Agency, que cruza datos oficiales y relevamientos recientes, fue contundente: la provincia de Buenos Aires enfrenta "una crisis que va mucho más allá del simple suministro", con amplias zonas expuestas a arsénico, nitratos y metales pesados. La noticia no es nueva, pero los datos cada vez más precisos están comenzando a revelar su verdadera escala.
Dos contaminantes, dos orígenes
Para entender el problema conviene diferenciarlos:
- El arsénico tiene un origen mayormente geológico. Está presente de forma natural en los sedimentos del acuífero Puelche, depositados hace miles de años. La sobreexplotación de las napas puede movilizarlo y concentrarlo en zonas donde antes no llegaba.
- Los nitratos tienen un origen antrópico (humano): provienen del escurrimiento de fertilizantes nitrogenados, de pozos negros mal construidos y de efluentes de tambos y feedlots. Su presencia es, en buena medida, un indicador directo de la intensidad del modelo agropecuario.
En la Pampa Húmeda, ambos convierten el agua de muchas perforaciones en un cóctel que el CONICET ya advirtió que debe ser monitoreado con atención.
Lo que dice la ciencia
Uno de los trabajos más citados sobre el tema es el publicado en la revista Pan American Journal of Public Health, titulado "Mortalidad por cáncer, arsénico y nitratos en aguas de la región centro de Argentina". El estudio concluyó que "la mortalidad por cáncer en la región centro de Argentina está dentro de las más elevadas del país" y que "dos posibles escenarios ambientales podrían explicar esta situación: su actividad agrícola y la calidad del agua de consumo”.
No se trata de una causa única, sino de una interacción: la exposición crónica a arsénico y nitratos, combinada con otros factores, genera un efecto sinérgico que los sistemas de salud locales aún no registran de manera sistemática.
Herramientas públicas, poco usadas
Existen mapas interactivos de acceso libre que permiten consultar la calidad del agua municipio por municipio: el de Greenpeace sobre nitratos, el de Hidrolit sobre arsénico, flúor y metales pesados, y el sistema WEBGIS del Ministerio de Ambiente de la Nación. Sin embargo, pocos municipios del interior bonaerense los utilizan como insumo para políticas activas.
La pregunta pendiente para Bolívar
El partido de Bolívar presenta condiciones que lo hacen vulnerable: una cabecera urbana abastecida por perforaciones profundas y varias localidades del interior —Urdampilleta, Pirovano, Hale— que dependen en muchos casos de pozos particulares sin control sistemático.
A diferencia del debate sobre las fumigaciones —que tiene visibilidad y actores organizados—, la calidad del agua subterránea no tiene en Bolívar un debate público estructurado. No hay, públicamente expuesto, un monitoreo transparente de nitratos y arsénico en las perforaciones del partido, ni un registro epidemiológico local que cruce datos de salud con mapas de calidad del agua.
El problema no espera. Los efectos del arsénico y los nitratos se manifiestan después de años de exposición crónica. La pregunta, en Bolívar como en tantos municipios del interior bonaerense, no es si hay estos contaminantes en el agua. La pregunta es cuánto hay, quién lo está midiendo, y qué se está haciendo al respecto.


