Una jubilación en construcción

Una jubilación en construcción

19/10/2026 - La psiquiatra Patricia Barcia presenta un trabajo, una teoría a la que denominó El Cuaternario sobre la prevención del Alzheimer. Observa que las personas estamos toda la vida institucionalizadas, hasta que nos jubilamos, y ahí no hay nada. Propone juntar a septuagenarios en Los Transetentautas.

Por Melina Gómez

Patricia Barcia disfruta de su jubilación después de haberse dedicado durante más de 30 años a la psiquiatría. En esta nueva etapa, creó un grupo en el que propone actividades cognitivas para adultos mayores, proyecta publicar un libro y prepara su próximo viaje en su propio vehículo, que comenzó a camperizar para independizarse de los hoteles. Además, reflexionó sobre distintos aspectos de la salud mental en el contexto social y político actual.

A dos años de haber iniciado esta etapa de su vida, Patricia trabaja en “construir” su jubilación. “Tengo que hacer algo con esto”, pensó, y comenzó a trazar un camino a partir de nuevas actividades. “De todas maneras, había cosas que yo venía haciendo fuera del trabajo en sí mismo que las continué haciendo, pero igual es como que me sobraba mucho tiempo”, definió.

Patricia trabajó como psiquiatra durante 36 años en Bolívar, Pirovano, Daireaux, Henderson y Azul. También brindaba atención domiciliaria y viajaba a congresos. Al jubilarse, decidió retomar algunos proyectos pendientes, entre ellos, un trabajo que había presentado en un congreso nacional de psiquiatría en Mar del Plata.

“Se trata de una teoría piloto que elaboré que se llama El Cuaternario y es en base a la prevención del Alzheimer, todo lo que es biomolecular del Alzheimer, que es lo que le interesa a la asociación. Después desarrollé mi teoría, lo que se tiene que presentar como novedoso en un trabajo, relacionado con lo preventivo”.

“Lo que observé es que las personas estamos atravesadas institucionalmente prácticamente desde que nacemos, por la educación temprana, la educación inicial, el jardín de infantes, la primaria, el secundario, el terciario, la universidad y después entramos en la etapa laboral hasta que nos jubilamos. Ahí caemos en el abismo porque no hay nada institucionalizado para nosotros”, explicó.

A partir de esa observación, la psiquiatra llegó a la conclusión de que “nos falta el cuaternario, porque si bien en cualquier localidad siempre hay algo para nosotros, hay talleres de estimulación cognitiva, de teatro, coro, talleres literarios, pero el jubilado tiene que tener la voluntad de querer ir y no es preventivo del Alzheimer porque es tardío. Aunque toda estimulación es preventiva, la prevención más temprana es mucho mejor”.

Así, la propuesta de El Cuaternario consiste en crear una institución similar a una escuela secundaria o terciaria, en la que las personas sean estimuladas a participar. La idea contempla un organismo que registre a quienes integran el grupo etario que puede asistir y que establezca la concurrencia al espacio, donde se trabajaría con una currícula acorde con la edad y los intereses de sus integrantes.

Mientras desarrolla ese proyecto, Patricia puso en marcha una iniciativa que busca generar encuentros e intercambios entre personas con intereses comunes. “La idea es generar un grupo de personas que tengan ganas de hacer cosas distintas a las habituales, enriquecedoras, que puedan encontrarse con otras personas que quieran hacerlo también y que podamos hacerlo juntas sin fines de lucro. Así surgió Los Transetentautas, somos personas que cumplimos 70 años, entre este año y el año pasado, y que transcurrimos nuestra adolescencia en los años 70”, detalló.

A través de la cuenta de Instagram @transetentautas_, Patricia describe las características de la propuesta y facilita el contacto para quienes quieran sumarse. El grupo ya tuvo encuentros virtuales y desarrolla una actividad centrada en el pensamiento y el razonamiento. “Por el momento se ha formado un espacio que yo llamo ‘Experimento cognitivo no convencional’, que es resolver acertijos usando de base la bibliografía de Adrián Paenza, por ejemplo, o autores anónimos”, contó.

La iniciativa no está limitada a personas de 70 años ni a quienes se sientan identificadas con la década del 70. “No es excluyente, yo me presento así porque a mí me pasó eso, porque la década de los 70 fue pilar en mi vida. Fue la época de los desaparecidos, fue en la mitad de mi secundaria y el inicio de la universidad y me tocó transcurrir con compañeros que desaparecían y los íbamos a buscar pensando que los íbamos a encontrar”, recordó.

Entre sus proyectos a corto plazo también está la publicación de un libro basado en el trabajo que dio origen a El Cuaternario. Será su tercer libro, ya que anteriormente publicó dos obras sobre violencia laboral, y para concretarlo considera que deberá realizar algunos cambios en el contenido.

“Hay que sacarle un poco sobre microbiología y agregarle más la parte de lo que es El Cuaternario porque el Alzheimer no es que, porque se tenga el antecedente genético se va a desarrollar, sino que un montón de cuestiones preventivas tempranas hacen que después no se desarrolle. Eso tiene que estar en el conocimiento de la persona, en la disciplina, en las ganas de modificar, en el espíritu propio de la enfermedad de Alzheimer, la genética, qué naturaleza es, porque lo biológico impera también”, explicó.

Más allá de sus proyectos personales, Patricia también analizó la situación de la salud mental en el contexto actual. Si bien aclaró que ya no está vinculada con la práctica clínica cotidiana, su formación y su trayectoria profesional le permiten reflexionar sobre el impacto de la realidad sociopolítica en el bienestar de las personas.

“Estoy alejada de la salud mental en el sentido clásico, ya no tengo casuística, no sé qué es lo que se está viendo en los consultorios, cuáles son las drogas últimas que están saliendo porque no voy a los congresos. Lo que puedo saber de la salud mental es por mi antecedente, mi formación y lo que puedo decir del impacto en la salud mental en una situación sociopolítica como la actual”, aclaró.

“La salud mental está francamente deteriorada, aunque yo no esté en el consultorio hace dos años. Evidentemente se va a deteriorar, es una realidad, tenemos estadísticas de suicidios altísimas. Me interesé en la salud mental de las personas mayores porque me dediqué a eso en mi carrera y porque me interesa desde mi lugar, como persona mayor. Hacer la prevención en salud mental implica todo lo que es prevención en salud general, en salud socioambiental, es muy abarcativa”, sostuvo.

En esa misma línea, se refirió al uso de las redes sociales, a las que definió como “armas de doble filo”. Si bien reconoció sus aportes positivos, advirtió sobre los riesgos de la información sin controles y sus posibles consecuencias.

“Son muy positivas en muchas cosas, en algunas cosas sirven un montón, pero en otras dan información que deja mucho que desear. En medicina se suelen ver videos de nuevas drogas que tienen un marketing visual magnífico y resulta que esas drogas se venden en frasquitos que la ponen en el carrito y las compran por Mercado Libre”. Agrega que “hay una gran mayoría que está comprando eso, que en el mejor de los casos es un robo, pero en el peor de los casos eso puede estar perjudicando lo que dice beneficiar. Todo eso no tiene control, no está legalizado y hay una adicción a ver y ver y en el peor de los casos están los abusos, el grooming, el suicidio, el juego, cosas terribles que también están en las redes y que deterioran la salud mental absolutamente”.

En el caso de los adultos mayores, Patricia señaló que la incorporación de herramientas digitales puede ser beneficiosa, aunque también representa un desafío. Aprender a desenvolverse en la virtualidad supone un estímulo cognitivo, pero las dificultades para hacerlo pueden generar frustración y profundizar el aislamiento. “Viene bien como prevención de las demencias y del Alzheimer, pero a la vez, si no lo pueden lograr, es una frustración y es más aislamiento, necesitan sí o sí de alguien que los esté ayudando y se sienten más desempoderados”, expresó.

Por otro lado, Patricia contó que comenzó a adaptar su vehículo para emprender viajes con mayor independencia. La experiencia inicial le permitió pensar en una nueva forma de recorrer distintos lugares sin depender de alojamientos convencionales. “Me largué a hacer mi primer viaje largo de dos días, paré en un hotel, pero esa experiencia me dio el lugar a que me voy a independizar de los hoteles, porque fui viendo lugares donde se puede pernoctar en vehículos camperizados”, indicó.

Su primer viaje dentro de este proyecto de viajar sola fue a San Francisco del Monte de Oro, en San Luis, donde la recibieron su colega y amigo Gustavo González Ramella y su compañera, Claudia de Cesare.

“Ellos viven 15 días en Necochea, donde él trabaja todavía, y 15 en San Francisco del Monte de Oro. Somos amigos hace más de treinta años, nos conocimos en la Asociación de Psiquiatras del Centro de la provincia de Buenos Aires y hacíamos jornadas en todas las localidades del centro de la provincia e íbamos a todos los congresos nacionales de psiquiatría. Por eso me animé a debutar con mi minimotorhome llegando a su casa en el monte puntano”, refirió.

La amistad también se sostiene a través de esos viajes y de la hospitalidad compartida. Patricia recibe a sus amigos en Bolívar y ellos la alojan cuando ella los visita. “En sus viajes de regreso a Necochea paran en casa, los espero con la cena y un buen vino, hacen noche y siguen. También me alojan en Necochea cuando voy por allá. Cultivar la amistad y sociabilizarse es un pilar importantísimo de la salud mental”, dijo por último Patricia.

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