Datos claves sobre Epilepsia y Esclerosis Múltiple

22/05/2026 - En mayo dos enfermedades tienen su Día Internacional: el 24 es el de la Epilepsia y el 30, el de la Esclerosis Múltiple. La médica especialista en Neurología, Andrea Lautre, se refirió a ambos diagnósticos, sus síntomas, tratamientos, cómo prevenirlas y el impacto que tienen en la sociedad.
Andrea Lautre se considera bolivarense, vivió su infancia en el paraje Santa Isabel, partido de General Alvear, donde cursó sus estudios primarios en una escuela rural y luego se radicó en Bolívar para hacer la secundaria en el Instituto Jesús Sacramentado. Al finalizar, se mudó a Buenos Aires para seguir la carrera de medicina.
Estudió en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en 1999 se recibió y al año siguiente inició su residencia en Neurología en el ex Hospital Francés, actualmente Hospital César Milstein. Posteriormente, se capacitó en enfermedades neuromusculares.
En la actualidad trabaja en Fleni, donde cuenta con una trayectoria de 20 años en consultorio y estudios de electromiograma; también en el Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú es médica de planta, se dedica a consultas de neurología en general y de la subespecialidad neuromuscular y, desde hace aproximadamente 18 años, viaja a Bolívar para brindar atención cada 15 o 20 días.
Tal como definió la profesional, la Epilepsia y la Esclerosis Múltiple son enfermedades crónicas con las cuales, las personas que las padecen, deben aprender a convivir. “La Esclerosis Múltiple es considerada como la enfermedad neurológica más discapasitante en adultos jóvenes y tiene un alto impacto a nivel de la vida personal y la sociedad”, puntualizó.
En el mismo sentido, agregó que la enfermedad tiene una relación con el sistema inmune, donde se generan anticuerpos que dañan a una sustancia que se encuentra en el sistema nervioso central que se llama la mielina. Por eso, a la Esclerosis Múltiple se la considera una enfermedad desmielinizante.
En tanto, la Epilepsia se origina por descargas eléctricas anormales en el cerebro. “Las células del sistema nervioso se comunican a través de descargas eléctricas, así se transmite la información. Cuando esas descargas eléctricas se ven alteradas, se puede manifestar bajo la forma de una crisis epiléptica”, fueron las palabras de la médica.
De esta manera, ambas enfermedades tienen “un impacto importante en las personas al momento del diagnóstico, también impacta en su vida cotidiana, en el entorno y en la sociedad”.
Al referirse a los síntomas, la especialista indicó que en ambos casos pueden ser variados y esto se debe a la región del cerebro que afecta. Cada región del cerebro cumple una función determinada y “si se afecta la que controla la motricidad, el paciente va a tener dificultades para moverse o si se altera la región que controla el lenguaje, va a tener dificultades para hablar”, ejemplificó Andrea.

La Epilepsia se manifiesta a través de crisis epilépticas que se generan por descargas eléctricas anormales en distintas áreas del cerebro. “La forma más conocida son las convulsiones, donde una persona tiene un periodo de rigidez seguido de movimientos involuntarios en las extremidades, con desconexión del medio. Muchas veces puede tener relajación de esfínteres, emitir sonidos y tener alguna laceración en la boca, en la lengua, lastimarse”.
Otras manifestaciones de la Epilepsia, de acuerdo al área del cerebro que esté comprometida, se pueden dar en la visión y el paciente puede referir que ve imágenes o distintos colores. Cuando se afecta el olfato puede sentir olores desagradables y se puede manifestar también con episodios de desconexión, que se conocen como ausencias y son crisis parciales complejas. A veces, la persona puede tener “movimientos motores en una de las extremidades, sin la necesidad de tener desconexión o sin tener pérdida de conocimiento”.
Por todo esto, es importante al momento de la consulta, el relato de cómo fue el episodio. A veces lo puede hacer el paciente y otras, al haber sufrido pérdida de conocimiento, se necesita del aporte de quienes lo asistieron.
En el caso de la Esclerosis Múltiple, la sintomatología también es variada y puede afectar no solo al cerebro sino también a la médula ósea. “Es bastante frecuente que los pacientes debuten con problemas en la visión, generalmente con visión borrosa, doble, dolor detrás de un ojo. Esto se debe a un compromiso de los nervios ópticos, que se llama neuritis óptica”, explicó Lautre.
Otros síntomas de esta enfermedad es presentar debilidad en una parte del cuerpo, entumecimientos u hormigueos de varios días que no se pueden determinar la causa, problemas en el equilibrio, lo coordinación, dolor y alteraciones en la vejiga, aumentar la frecuencia de necesidad de orinar. También, puede haber cambios cognitivos, desde el punto de vista emocional y, “algo bastante característico en pacientes con Esclerosis Múltiple es la fatiga extrema, tener sensación de cansancio, debilidad, que muchas veces es incapacitante”.
A su vez, la sintomatología de la Esclerosis Múltiple es impredecible, no se puede saber en qué momento se puede dar. “Aparece de manera súbita, dura unos días y posteriormente desaparece. A esto se llama brote”, marcó la especialista y agregó “en general es una enfermedad que avanza lentamente aunque hay algunas variantes donde los síntomas se van dando de forma progresiva y permanente en el tiempo, que son los casos menos frecuentes”.
La profesional destacó que los síntomas pueden “empeorar ante determinadas situaciones como el calor extremo y en las mujeres, durante el periodo menstrual. Hay síntomas que pueden exacerbarse y el paciente sentir más compromiso en esas situaciones”.
“Una vez reconocida la sintomatología y ante la sospecha de Esclerosis Múltiple, se deben realizar estudios complementarios y en función a los resultados, se llega al diagnóstico. En el caso de la Epilepsia también es importante realzar estudios por imágenes para descartar lesiones cerebrales y además, electroencefalogramas o estudios más profundos”, indicó Andrea.
En relación al tratamiento de la Esclerosis Múltiple, desde el punto de vista farmacológico, tiene tres pilares. Uno apunta a tratar específicamente la enfermedad y busca modificarla con medicamentos de administración oral, inyectables o por infusión endovenosa. El fármaco se elige de acuerdo al tipo de la enfermedad, ya que no es el mismo en el caso que el paciente presenta recaídas y luego remite, a cuando se tiene una evolución progresiva constante de la enfermedad.
Por otro lado, se tratan los brotes específicamente, donde aparecen nuevos síntomas y en esos casos generalmente se administran corticoides. Además, en casos de mayor gravedad, es necesario realizar un recambio de plasma. También se debe tratar la sintomatología que queda después de los brotes como la rigidez en las extremidades o trastornos depresivos, que tienen un tratamiento específico.
“Está el tratamiento que no tiene que ver con los fármacos sino con la rehabilitación, la terapia ocupacional o el acompañamiento psicológico que son pilares muy importantes para acompañar a un paciente que tiene una enfermedad crónica y evolutiva”, sostuvo la profesional.
En cambio, en el tratamiento de la Epilepsia hay un gran abanico terapéutico en el que se selecciona en primer lugar un fármaco de acuerdo al tipo de crisis y a las condiciones del paciente. “Si estamos frente a una mujer joven que busca un embarazo, hay ciertas drogas que no son recomendables dar y hay que seleccionar drogas que pueda recibir en el momento de la gestación”, mencionó.
La médica especialista marcó que “el 70% de los pacientes responde adecuadamente con una sola droga, pero hay otros que continúan teniendo crisis frecuentes y requieren sumar nuevas. Cuando un paciente recibe varias drogas y no responde, se dice que es refractario a los tratamientos y en ese caso hay que evaluar realizar una cirugía, pero es la minoría. También en la actualidad se cuenta con tratamientos como colocación de neuroestimuladores”.
Si bien las enfermedades neurodegenerativas son difíciles de prevenir, en la Esclerosis Múltiple se estudia si existe una relación con el déficit de vitamina D y el tabaquismo. “Se ha investigado en un pequeño grupo de pacientes que podrían ser causantes o hacer que una persona tenga preponderancia a desarrollar la enfermedad, por lo tanto, tener buenos hábitos, se cree que podría ayudar a evitarlas”, afirmó Andrea.
También, investigaciones demostraron que realizar actividad física tiene una relación inversa con el padecimiento de esa enfermedad.
La Epilepsia, tiene una preponderancia en los extremos de la vida y generalmente aparece en niños, adolescentes y en adultos mayores. Al respecto, la médica marcó que “en los niños, si bien muchos de los episodios se deben a síndromes genéticos, también hay factores que se pueden prevenir para que no se genere ese daño en el cerebro que potencialmente puede ser la causa de crisis. Por ejemplo, prevenir infecciones como laringitis, varicela y sarampión que pueden generar daño cerebral, un calendario de vacunación al día es una manera indirecta de prevenir las crisis, de la misma manera es importante el control de los traumatismos de cráneo”.
En los adultos mayores, muchas veces las lesiones que llevan a tener crisis están relacionadas con los eventos vasculares. El control de los factores de riesgo como la presión arterial, el colesterol, la diabetes, hacen que no se generen los infartos cerebrales y que no aparezcan cicatrices en el cerebro que pueden generar una convulsión.
En tanto, una persona diagnosticada con Epilepsia, puede evitar la crisis al tener un sueño regular, dormir 7 u 8 horas diarias, evitar el consumo de drogas y alcohol, gestionar el estrés y tener adherencia a la medicación.
“Lamentablemente la Epilepsia sigue siendo una enfermedad altamente estigmatizante y esto se debe a que a nivel social, no se conoce. Como es una enfermedad que tiene sintomatología florida, muchas veces las personas no saben cómo manejarse y eso genera rechazo. Como las crisis son imprevisibles, lleva a que las personas se aíslen por el miedo y además, impacta no solo en las relaciones interpersonales sino en la vida laboral y en el aspecto escolar en el caso de los niños. Es clave la educación, el conocimiento de la enfermedad, para reducir el impacto negativo en la sociedad y promover la inclusión”, dijo la profesional.
Por su parte, la Esclerosis Múltiple al ser una enfermedad de inicio en adultos jóvenes, entre los 20 y 40 años y con más preponderancia en mujeres, tiene impacto personal, social y laboral. “Las personas pueden requerir de licencia médicas frecuentes por episodios de brotes, porque lleva tiempo la recuperación, pueden quedar secuelas y a veces hace que lleguen a una jubilación anticipada”.
Por último, la neuróloga expresó que, como todas las enfermedades crónicas, dar un diagnóstico de Epilepsia o Esclerosis Múltiple, “impacta mucho en las personas y lleva un tiempo procesar tener esas enfermedades. Cada paciente puede lidiar con esto de maneras diferentes, algunos suelen ir a grupos para hablar de lo que les sucede, otras hacen algún tipo de terapia y es muy importante mantener los vínculos sociales y que quienes los rodean conozcan lo que les sucede para que los puedan ayudar. No son enfermedades curables, pero son tratables y la calidad de vida puede mejorar con un tratamiento adecuado”.
Andrea atiende en Bolívar en los consultorios Diagnos, ubicados en Olavarría 99. Por turnos y consultas, el número de teléfono es 2314 427087.


