Es como haber tenido un hijo

Es como haber tenido un hijo

17/09/2026 - Camarón Bubba cumple 19 años, casi la misma edad que las hijas de Ariel Miranda y Alejandra Alzueta, los responsables de traer el mar a Bolívar, y con ello el pescado fresco.

Camarón Bubba se convirtió en referencia regional de la comida portuaria, de frutos del mar. La gran familia de trabajo que encabezan Alejandra Alzueta y Ariel Miranda cumple 19 años en el mercado bolivarense.

En sus inicios, lanzaron un jingle publicitario que se convirtió en uno de los más importantes de la ciudad, logrando el reconocimiento, que sea pegadizo y eficiente. Si bien resultó de un juego familiar, Ariel puso en juego su experticia como hombre de radio para sacarle provecho. Aquella niña que lo protagoniza es su hija, “Anastasia tendría unos cuatro años, y Ale estaba embarazada de Amelie, eran nuestros comienzos en el comercio. Al inicio fue algo casual, porque veníamos con ella en bicicleta cantando desde el jardín y salió eso, se me ocurrió grabarlo. Entonces no tenía nada para hacerlo, así que hablé con Daniel Ledesma para poder grabarlo, y lo hicimos los dos, mano a mano. Ese jingle lo seguimos usando después de 19 años, y después lo reversionamos con las dos nenas”.

Miranda viene de una familia de pescadores, pero él había optado por ser un hombre de radio, de ahí también, muchas de sus explicaciones de marketing y manejo de la comunicación.

En 2007 encontraron el local para iniciar, en calle Lavalle 474, propiedad de Emilio Stampone, “con quien acordamos las reformas, siempre nos apoyó en todos los arreglos, así que lo hicimos casi de nuevo”.

“Cuando llegamos desde Mar del Plata a instalar el negocio, siempre me pedía de un restaurante que había, Zoom, que les provea de mariscos, o de algún buen tubo de raba, un lindo salmón, langostinos, lenguado, así que les empecé a traer, y les encantaba el producto”, explica de sus inicios. Agrega que “en bicicleta hacía un reparto a algunos clientes particulares”, lo que despertó el instinto comercial. “Me empecé a dar cuenta que faltaba eso, un pescado real y verdaderamente fresco”. Sobre la base de “venir de una familia que siempre se dedicó al puerto, mis viejos, abuelos, mi tío que todavía sigue como mayorista de pescado, nos dimos cuenta que acá faltaba continuidad en que llegara pescado fresco, que la gente venga y compre un pescado que no tenga olor, que sea rico, y decidimos hacerlo posible”.

Sobre esa base “empezamos a hacer todo lo que era la logística de conseguir los camiones para que lleguen día por medio el pescado a Bolívar”.

“Ahí fuimos armando -relata-, no teníamos un peso para arrancar, estábamos como cualquier emprendedor, llenos de miedos. Che, estamos haciendo todo esto y no sabemos cómo nos va a ir, pero también veríamos que la gente de Bolívar estaba necesitada de lo que podíamos ofrecer”. Asegura que, “como todo emprendimiento, el principio nos costó; hoy, con el diario del lunes, lo haría de nuevo”, observa con satisfacción. “Si pensás en el jingle que traés a la historia, es algo que nos ha caracterizado, es un vínculo familiar, son 19 años en los que se desarrolló nuestra familia, esto sería un hijo más, y que ha crecido, no solamente en Bolívar, sino en la región. Hoy si mirás nuestras reseñas en Google, o lo que conversamos en el salón con los clientes, hay gente que viene exclusivamente a la ciudad a comprarnos pescado fresco, o personas que están viajando -incluso desde Mar del Plata- que nos llaman para hacernos un pedido, o que entran a comer a nuestro local”.

Continuando con la parábola, “nuestro negocio se parece mucho a un niño, porque arrancamos caminando de a poco como un nene y vas aprendiendo en el camino, vas corrigiendo, y hoy seguimos haciéndolo. Somos bastante perfeccionistas en ese sentido”.

En ese aprendizaje y desarrollo, Camarón Bubba no se contentó con tener pescado fresco, sino en hacerlo cuatro veces por semana, “logramos algo imposible para un pueblo del interior, que los lunes tengamos pescado fresco”, sostiene. A su vez, la innovación y búsqueda son constantes, desde la generación de la rotisería, la búsqueda de un espacio más céntrico, la apertura de un salón restaurante, los shows, la oferta de platos que se van enriqueciendo y renovando, son un sello del negocio.

Al borde de los festejos, Miranda mira hacia atrás y reflexiona: “este aniversario, como cada año, es distinto, cada vez se pone más difícil para el comerciante, hay que usar la inteligencia, modificar tácticas, no quedarse, obviamente en un contexto que es difícil para todos, pero hay que buscarle la vuelta”. A modo de ejemplo, al momento de la nota, el país se encontró atravesado por variables climáticas que afectaron la zona costera, y por ende la pesca, “nosotros dependemos mucho del clima en el mar, entonces se consiguió poco pescado, está buscando camión por camión, proveedor por proveedor, a cuenta de gotas qué pescado podemos conseguir, aumentó todo porque obviamente como se consigue poca cantidad, aumenta el precio, y después tiene que bajar, pero siempre hay que hacer malabares para tener la mejor materia prima, y eso lo sostenemos con experiencia”.

En el local hay un gran equipo, el que siempre subraya Miranda como central al éxito del comercio. “siempre andamos buscando cosas, hay que asegurar la cocina, el salón, la atención al público, la elaboración de comida, siempre atentos al detalle, corrigiéndonos, es muy importante el acompañamiento y el aprendizaje de nuestros empleados, aquí somos varias familias que vivimos de Camarón Bubba”, enfatiza, “en un medio donde está difícil generar trabajo, y muchos de nuestros empleados están teniendo su primer laburo, hay que hacer que tengan responsabilidad, que se enganchen, que tengan conducta y cultura del trabajo, y lo vamos logrando, es muy bueno eso”.

Uno de los saltos cualitativos de la cocina fue la especialización en sushi, lo cual hoy ya da por hecho, más tarde probaron con el ramen, y ahí debe explicar la complejidad. “Se trata de un plato muy difícil de incorporar, pero va a llegar a instalarse. Es una comida que lleva mucho trabajo, y nos da muchas satisfacciones. Para hacerlo bien, al estilo japonés, lleva al menos tres días de preparación, por lo tanto, no es algo que sale por pedido. Para que esté un viernes, tengo que comenzar a preparlo un martes o miércoles, es todo un proceso de pasos, con dos fideos, un caldo que se cocina por mucho tiempo, por eso necesita que tenga demanda de la gente”.

El matrimonio es de viajar con destinos culinarios, “nos gusta meter cosas nuevas, somos bastante exigentes con eso, y con no aburrirnos con un menú; nos capacitamos mucho también”. Ahora, sin adelantar demasiado, “estamos por incorporar otro plato de sushi, y pensamos largar otro plato nuevo, que será sorpresa. También hemos agregado variedades, con dos empanadas nuevas, la de trucha patagónica con queso, y la frita de camarones con queso, la que explotó, nos ha gustado mucho. Siempre vamos buscando, y la gente responde”.

Finalmente mira el contexto, “trato de ver el negocio desde lejos, veo que muchos la pasan mal, negocios que tienen que cerrar y otros que abren; nosotros estamos en el camino, hay que mantenerse, es lo más difícil, por eso estamos tan agradecidos con la gente”.

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