Daniel, nada de básico

07/08/2026 - La pasión es comprar para vender, y a la experiencia de comercialización le sumó la oportunidad que se presentó en pandemia como nuevas formas de hacer negocios y ampliar otros rubros.
Daniel Navarro es marplatense, hijo de comerciantes, eligió Bolívar para dedicarse a lo que le gusta, comercializar. Hoy Daniel Básico es un nombre de referencia en el comercio local.
Su padre “arrancó vendiendo pañuelos, medias, con un bolsito, después fue armando un vehículo para salir a vender y recorría gran parte de la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo se fue instalando y armando locales y uno de los que se armó fue el de Bolívar en el año 98”. Venía a la exposición rural, decidió abrir un local en San Martín 415, y a los 20 años de edad, Navarro vio que existía una posibilidad de desarrollo en la ciudad, y se hizo cargo del local.

Su padre fue dejando el espacio, “yo fui armando otros establecimientos, cambiándome, mudándome, hasta que decidió establecerse definitivamente con sus tres locales actuales aquí.
Determinante para la elección de la localidad fue “la confianza, el conocimiento de una gente. A mí me gusta conocer y que me conozcan, esa cosa de ciudad chica me re agrada mucho”.
Navarro se ha caracterizado por establecer distintos nichos de comercialización y hacerlos fuertes. Define que los mismos se “fueron dando solo, por decantación. Porque cuando abrió mi viejo vendía solamente ropa. Y después fuimos agregando otros rubros, porque yo cada vez me enganchaba más en el comercio. Entonces fue paulatino el crecimiento, y lento, creo que es característico de las ciudades chicas. En una ciudad grande vos podés salir disparado de vender 100 a 1.000 de un día para otro, pero, así como subís, también bajás”.
A la vez cree que “se dio un período de maduración, tanto para mí, para el comercio y la gente que me compra, es un combo”.
La inquietud y búsqueda permanente son una característica de Navarro. En la búsqueda de sus patrones de pensamiento que definan cómo garantizar el éxito, él es simple, lo sentencia en “la búsqueda de proveedores. A mí lo que más me gusta del comercio es el contacto con los fabricantes, proveedores y con los clientes”. Para él el contacto con el público es una fuente de información, “la destreza de vender es innata en mí, pero me gusta la conversación y me gusta que la venta se haga a través de la confianza, de la charla y no de la imposición del producto. Eso es lo que me gusta y creo que es lo que me caracteriza”.
Desde el primer local a la actualidad, su comercio fue variando mucho, tanto en lugares físicos como en segmentación de públicos y productos. En agosto sorprende al mercado lanzando una comercialización de bicicletas. Así, expone, si “algún producto nuevo se me ocurre traer, se incorpora; soy comprador compulsivo de productos para vender, porque me gusta tener los locales llenos, que tengan de todo, que haya variedad”.
Hoy sus comercios venden ropa, blanquería, colchones, muebles, son espacios diversos. Define que se lo debe a la pandemia, “me hizo un click. En ese entonces teníamos todo cerrado, con tres locales que había que pagar el alquiler y los empleados, y no se vendía nada. Decidí ir al negocio, con local cerrado, y como la gente tenía mi número de teléfono personal, comenzaron a llamarme, un día por sábanas, otro por un pantalón, medias o un colchón. Yo conseguía todo lo que me demandaban, ahí se me ocurrió lo de comercializar más cosas, porque la gente quería consumir, fue una red de comunicación boca a boca que me benefició. Y ahí fue cuando comencé con las redes sociales, haciendo los primeros videos, casi un pionero para la ciudad. Cuando se abrieron los comercios, pasaba gente y comentaba, ahí está el de los videos”.
El manejo de redes sociales es casi viral para el comerciante. Sus videos son informativos, llamativos y naturales, “me divierto haciéndolos”, valiéndose de su experiencia formativa en el mundo del teatro. Afirma que “llegan muy bien, y uno le presta atención y te enterás de qué hay”. Define que su intención fue más de sobreviviente, “veía yo que muchos influencers comunicaban sus productos, que atraían a la gente, y ahora es algo masivo, que lo hacemos todos”.
Uno de los videos más visualizados es un sketch en el que “simulo que me enojo con alguien, y termino en un sillón con la idea de promocionarlo, y los vendí a todos, fue algo muy viral, cerca de 120.000 reproducciones tuvo”.

El postpandemia también trajo nuevas formas de comercialización, en la que muchos comercios no vieron formas de adaptarse. En Daniel Básico existe el concepto que, “aunque la gente de un paseo por la avenida, el atrape lo tiene el teléfono, ya no se salen a ver vidrieras, sino a ver redes sociales”. No se resiste, “competir contra Internet es imposible, porque siempre tiene más recursos, tiene más fotos, tiene más precios, tiene más variedad, porque estás compitiendo con el mundo, pero la diferencia es el contacto humano y la atención al público, el poder tocar el producto, el poder tener una llegada con el cliente diferente, donde vos te exponés y le ofrecés cosas que la computadora o el teléfono no te dan, como el cariño, la buena atención, la buena onda, las ganas de venderte algo, todas esas cosas, ahí está la diferencia”. Y ofrecer, es justamente uno de los mandamientos del marketing presencial ir por ese lado, bueno, de qué manera me posiciono frente al mundo virtual.
El otro factor de competencia ha sido Mercado Libre o las plataformas chinas, catalogadas como culpables en la disminución de la comercialización. Navarro afirma que “la merma en cuanto a ventas está, las ventas no están en su mejor momento, en todos los rubros. Cualquier plataforma te hace competencia, la diferenciación la tenés que hacer con la atención al público, con los videos, con las explicaciones, con el envío sin cargo, tener muchas opciones que son relevantes a la hora de vender, que a algunos lo ven mucho más peor que hacer un clic solamente en una página web”.
Hoy el comerciante tiene productos al valor de las plataformas chinas. Interrogado acerca de la manera, establece que se logra “ganando menos, el porcentaje de ganancia es más bajo que el que teníamos antes. Hay que vender más para ganar lo mismo”, y señala otros rubros similares, “hay que trabajar más, ponerle más ganas, sumar más productos, sumar más variedad, tener mejores precios”.
Otro factor de éxito que lo caracteriza es el pragmatismo. Cuando piensa a futuro, cree que será “cambiante, en el que, si algo no funciona, lo dejo de hacer y cambio por otro, y entonces tengo mucha energía como para virar para un lado o para el otro si es necesario. Pero a futuro, no sé qué ocurrirá”.
Paralelamente, aunque sin una formación profesional, se define como “muy curioso y leo todo lo que puedo y miro todo lo que me genere conocimientos, trato de seguir gente interesante que tenga valores, que sean emprendedores, que sean con energía positiva. Siempre estoy mirando qué puedo aprender de otro, sea un cliente, sea un proveedor, sea un youtuber. Tengo una oreja bastante entrenada para escuchar y para aprender lo que a mí me parece que tengo que aprender”.
Por ahora, piensa a corto plazo, a fortalecer agosto con “el Día del Niño y su oferta de bicicletas, colchones para los niños que quieran dormir solos, hay muchas cosas para la casa y mucha ropa. No quiero nombrar un solo producto. La marca es Daniel Básico, que es mi alter ego y entonces que vengan a comprar lo que quieran que siempre van a ser bienvenidos”.
Contacto: San Martín 301, San Martín 421 y 431 | TEL 2314 61-9241 | Redes sociales: danielbasico


