García, el silencio solidario

16/07/2026 - Norberto García es sinónimo de colaboración, participación y compromiso. Podría decirse que fue salvado por la empatía. Hoy es una de las figuras de la Cooperadora del Hospital Capredoni, actualmente dejando lugar a Alfredo Bruno en la Presidencia. Invita a la intervención en la comunidad.
Norberto García es sinónimo de la Cooperadora del Hospital y de muchas otras instituciones. Si bien hoy el titular de la entidad es Alfredo Bruno, puede considerarse la referencia visible después de tantos años al frente de la organización, la que hoy acompaña como vocal.
El ex bancario describe que después de su accidente, el que marcó la vida familiar, con su esposa descubrieron en la participación una forma de devolver a la comunidad algo de su vida. Comenzó con el Rotary Club, luego por la Cooperativa Eléctrica, más tarde el Hospital, y finalmente, se suman las colaboraciones anónimas con otras instituciones que necesitan gente para seguir existiendo.
Al Rotary llegó de la mano de Ricardo Criado, con esa “cosa de ayudar al prójimo”, y en el 2011, al asumir en la Cooperativa Eléctrica “fue cuando tuve el accidente”, espacio en el que participó durante dos años. “Después me llamó Lalo Lopardo, para entrar a la cooperadora del hospital; eso fue lo que más me encantó. Tuve casi ocho años de periodo, y después, porque no me gusta mucho sentarte en el sillón como presidente, entendiendo que todos tienen que tener un lugarcito”, es que se corrió para dar lugar a Bruno.
Durante su gestión tuvo que atravesar la pandemia, “fue una cosa muy triste, pero gracias a Dios se pudo ayudar mucho con la cooperadora”, sobre todo porque “el hospital no estaba preparado, como el país mismo”. En ese momento “no había horario, quizás Pisano llamaba a las 10 de la noche, como a las 8 de la mañana, porque faltaba algo, tan simple como alcohol, y gracias a Dios se pudo cumplir”.
La cooperadora es una de las más representativas de la comunidad, en la que “el punto esencial en efectivo que recibe es el legado de Barneche, un campo que se alquila y esos son muchos recursos, se puede comprar con eso. No solo la rifa que se hace anualmente, la cuota de socios”, son los aportes básicos con los que pueden generarse las distintas estrategias. Ante la asamblea anual se hacen las presentaciones correspondientes, y además “hay una auditoría interna nuestra”, de parte de la misma comisión, como del contador Mariano Villamor.
Respecto a los socios, por el nivel de la baja cuota, no es un caudal representativo, por eso apuestan a seguir incorporando nuevos aportantes en cantidad. Históricamente, una de las mejores campañas de suscriptores lo logró una promoción de estudiantes de la Secundaria N° 10.
Una condición autoimpuesta es no tener participación política en las comisiones, “por más que después de la reunión cada uno tenga su posición, y eso ha resultado bien”. Para ello es fundamental el trabajo en grupo, “hemos perdido muy pocos, por su propia decisión”, pero a diferencia de muchas instituciones, la del hospital “tiene lista de espera para ayudar, principalmente para el kiosco en la Exposición Rural”.
Actualmente está en el llano, como vocal, acompañando a Bruno en la titularidad y la secretaría de Laura Ducasse, aunque “adentro, porque me gusta estar, quiero ayudar mientras pueda. Si me vuelven a ofrecer la Presidencia, no tengo problemas, pero prefería compartirlo con otros, no me gusta que sea una sola persona la cara visible. Nos juntamos una vez por semana, conversamos y decidimos”.
La comisión no decide, es tajante García. La dinámica consiste en que “todos los pedidos que hay se reciben por nota compartida con la administración, nos reunimos, se observan las prioridades y ellos deciden” ante la sumatoria de peticiones realizadas. “No es que nos olvidemos, pero vamos a que es más prioritario, y si la dirección lo acepta, se compra”. En ese proceso, ellos van a consultar a los profesionales directamente vinculados al área en que se efectuará la inversión, “por ejemplo para observar cuestiones técnicas” que no son de su conocimiento, “y la última palabra la tendrán los profesionales que van a trabajar con eso, no con Dirección, porque para eso hay especialistas formados específicamente para eso. Una vez que nos presentan la oferta de una determinada empresa sobre un producto, después nosotros salimos a pedir una mejora sobre las mismas condiciones, y ahí decidimos finalmente, siempre por el que resulte mejor”.

Ahora, relata, están “actualizando la digitalización de rayos, es algo prioritario y que cuesta mucho dinero. Vamos a digitalizar todo el servicio, algo que sale alrededor de U$S 49.000, ya está prácticamente definido, quedan algunas cuestiones a resolver. Es algo que será en etapas, el paciente recibirá directamente la información en su correo electrónico o a través de un código QR”. Justamente, en esa área, “antes de la pandemia habíamos realizado una actualización importante, y hoy ya quedó obsoleto; por eso ahora queremos adelantarnos, aunque salga más caro, que a la larga sirva por más tiempo, que se le saque más utilidad”.
A la Comisión le toca definir las mejoras a realizar en una de las áreas más sensibles de la comunidad, en el único efector de salud de la misma. Por ello la transparencia y la independencia resultan claves. “Es una obligación del Estado la de proveer, pero faltan cosas lamentablemente”, reflexiona García.
Algo a lo que él le significó mucho fue “lo realizado en gastroenterología, trabajando conjuntamente con los grandes profesionales que están a cargo, realmente vale la pena ayudarlos por el prestigio y el compromiso que tienen”. Otra cosa que “hicimos con Lalo fue la nueva entrada del hospital, y eso salió de una discusión en comisión, donde siempre alguien puede aportar una mirada superadora, y es algo que quedó muy linda y liberó la entrada de emergencias”.
García rechaza el rol de liderazgo, pero reconoce que es de “no tener problemas con la gente, me acostumbré mucho cuando trabajaba en el banco, al atender a la gente y ver qué podía hacer para ayudar, me ponía a la par del resto de mis compañeros”. Pero participa de una comisión que trabaja sin cuestionamientos externos, y justamente la falta de participación es uno de los problemas que tienen la mayoría de las instituciones. Cree que “mucha gente no se quiere comprometer en nada. A mí me llenó ante el vacío que tenía. En nuestra comisión no éramos amigos, y hoy es como una gran familia para mí, pudimos llegara, pero es algo muy difícil, también porque hemos perdido mucha vida social también, pueden ser los teléfonos, la tele, las redes sociales, las películas; sin embargo, hay cada vez más necesidades”. Incita a “que se comprometan con la institución que les interese o que les guste, sea el hospital, un club, el barrio, que traten de ayudar, porque cuando uno entra en ese sistema, le va a gustar y no se va a arrepentir”.


