La cirugía estética como sanación

La cirugía estética como sanación

15/10/2022 - El cirujano Alejandro Almaraz eligió Bolívar para ofrecer un servicio que va más allá de la estética y la reparación. Apunta a un público de ambos sexos que desee completar su percepción de la salud o la recuperación de sus funciones orgánicas.

Alejandro Almaraz tiene una dilatada trayectoria como cirujano y con las especializaciones de cirugía plástica y reparadora. Después de un análisis de mercado decidió ofrecer sus servicios en Bolívar una vez al mes.

El profesional explica que sus áreas de incumbencia, desde la estética, “con técnicas de rejuvenecimiento, o en la parte reparadora tratamientos de deformaciones o reparaciones de rostro. Lo estético involucra procedimientos invasivos, tanto como los que se llevan a cabo en quirófano, como lifting, corrección de párpados, rinoplastia, cirugía de orejas o papada, modelaciones de la grasa corporal (liposucción), dermolipectomia -cuando se sacan el exceso de piel y grasa del abdomen-; todo lo vinculado a la mama, desde aumento mamario, levantamiento y reducción”, como aquellos que se pueden realizar en forma ambulatoria.

Plantea que el público y la edad han cambiado mucho, “se incluyen a ambos sexos, lo que antes era patrimonio casi exclusivo de la mujer. Hoy el hombre ha demostrado interés por técnicas de rejuvenecimiento, que tienen como objetivo reducir el paso del tiempo en nuestro rostro, disminuyendo las manifestaciones de las arrugas de expresión. Eso se hace con distintos tratamientos de recuperación inmediata, que, hecho por profesionales de experiencia, tienen cero posibilidades de complicaciones”. Hoy los hombres se hacen “botox en la frente, alrededor de los ojos, o para sacarse el exceso de los párpados cuando están caídos, o una liposucción”.

 

El médico plantea aspectos conceptuales por los cuales llegó a la cirugía plástica y al mismo concepto de lo saludable, “que la salud no estar bien de su arritmia, de presión o de los problemas respiratorios, sino también con la percepción del cuerpo. Cuando uno comienza a sentirse bien con los cambios como arrugas o la pérdida de la elasticidad y tersitud de la piel, se empieza a consultar sobre qué se puede hacer. Esos cambios en el rostro, manos o las mamas a través del tiempo, pueden ser resueltas de manera segura”. Pone el énfasis en la seguridad, en el consultorio “podés una toxina botulínica o rellenos para aminorar el paso del tiempo, hasta cambiar la forma de la nariz en casos leves con una rinomodelación. Si lo que querés es hacer un cambio permanente o darle un tratamiento estético o ante un problema funcional, ya deben realizarse en quirófano”.

En Consultorios Belgrano se realizarán las preconsultas. “Lo que hemos propuesto es que al contacto telefónico se hará la primera recabación de datos para quienes quieren hacerse botox, rellenos o primeras consultas, se ofrecerá una videoconsulta inicial antes de vernos en Bolívar, y de esa manera promover el mejor tratamiento posible” para llegar con mayor claridad a la reunión presencial a fin de orientar al paciente, “y en caso de ser posible, ya en consultorio hacer el tratamiento”.

En Bolívar recepcionará a los pacientes, realizará o derivará los estudios preoperatorios, y en conjunto con el paciente, “se realizará la cirugía en alguno de los centros donde trabajamos”. Relata que en algunos casos lo ha ejecutado en espacios de salud pública, como un hospital, donde se cubren los honorarios del equipo quirúrgico.

 

En cuanto a las demandas más reiteradas, Almaraz plantea que “la más común es la de aumento mamario, no tiene grupo etario específico, pero comienza generalmente a partir de los 20 años. Como hoy no hay un vencimiento de los implantes, hoy mama y pacientes gozan de buena salud. Después ya, hay cirugías que se dan a partir de los 40 años, como son los párpados caídos; otras para detener el paso del tiempo en el rostro, como un lifting tanto de cara como de cuello; empiezan a consultar post embarazo por las mamas caídas o por el exceso de grasa abdominal”. En tanto, los hombres de mediana edad lo hacen “por los párpados caídos”. Hay otras cirugías que no dependen de la edad, “por ejemplo con la forma de las orejas en asa, que se corrigen sin dificultad”.

En cuanto a los cambios morfológicos, “hay una que se destaca, que promueve el cambio de una facción y es el motivo de la consulta. Se trata de la rinoplastia, es un cambio en la forma de la nariz, que no les gustaba por algo, y que la desean cambiar con una cirugía. Todas las demás intervenciones no cambian la fisonomía de un rostro”.

De allí deriva la entrevista en la implicancia psicológica que tiene en quienes reciben el tratamiento. Almaraz subraya el concepto de salud, más allá de los controles médicos, “lo dice la OMS, integró el bienestar físico y psíquico del paciente; también hay patologías psicológicas (dismorfofobia) que incluyen alteraciones en las que tienen una personalidad en la que ven modificadas sus formas, y cuando se ven en el espejo no se hallan satisfechas. Así entran en una vorágine de cirugías que los van llevando cada vez más lejos de su ideal, son adictos a cirugías. Los he visto, y las complicaciones que eso genera”. Ahí plantea su responsabilidad como “plástico, porque uno debe tener un rol de análisis psicológico del paciente. Si yo veo que no está bien, no continúo ni le hago creer falsas expectativas. En base a la experiencia se puede incluir algún análisis psicológico previo a las intervenciones”. De la misma práctica profesional deduce que “cuando recibís a un paciente, es muy raro que vos seas el primero, sino que ya ha realizado otras consultas, o lo han hecho por Internet, pero vienen con algo de conocimiento, a veces acertada, otras equivocada. Como médico se le explica, se le da información real para que no tengan falsas expectativas, como cuando vienen con la foto de alguien famoso para hacerse una nariz. Yo no le puedo poner una nariz femenina a un hombre, no desde una perspectiva de género, sino por la incongruencia que genera en un rostro. Ahí el cirujano debe dar su consejo estético. Lo mismo sucede con los rellenos de labios o implantes mamarios, por ejemplo, ahí debemos decirles hasta dónde se puede llegar; porque además de un procedimiento estético, hay implicancias a la salud más adelante”.

 

En cuanto a los aspectos reconstructivos de la cirugía, Almaraz define que se trata de “tratar la forma, función, de un órgano o sector de un organismo que se ha perdido por una naturaleza oncológica, traumática o malformación de nacimiento”. Así se incluyen las de labio leporino, quemaduras, asimetrías, “resolviendo con cirugía las secuelas que ha dejado. Y una parte que por ahí no se tiene en cuenta es la reconstrucción mamaria luego de una mastectomía, porque una mujer sin mamas le implica una amputación a lo que se suma el dolor de una enfermedad oncológica”. Haciendo historia, recuerda que hace años ante una amputación total de mamas, “con sobrevivir estaba bien. Después mejoraron los diagnósticos y tratamientos, junto a la calidad, seguridad y eficiencia, ahora no se conformó con ello y también buscamos menos cicatrices, hasta llegar a buscar que una mama sea igual a la removida, y ahí entramos los cirujanos plásticos para devolverle calidad de vida”.

La mirada sobre la profesión como reconstrucción psicofísica hace considerar al médico su propio camino. “Para mí la cirugía plástica estaba vinculada a la banalidad; yo era cirujano. Un día lo intenté, y empecé a ver que era mucho más, resolvíamos fracturas maxilares, reconstrucciones de rostro por accidentes, estaban las lesiones tumorales, reducciones mamarias, labios leporinos… Cuando elegí la residencia en el hospital de San Martín, desde allí viajamos por todo el país, fundamentalmente en el norte, trabajando gratuitamente para resolver problemas que los pacientes no tenían posibilidades. Se trata de restitución de formas y funciones de órganos que se han perdido o que se han visto alterados por distintos motivos, más allá de lo estético. entre nuestras funciones está el tratamiento de los quemados y la reconstrucción de sus secuelas”. Explicó que “trabajando desde hace tantos años, y en las clínicas en la que estoy, me han derivado pacientes que deben hacerse una cirugía de piel desde una provincia. Eso es algo muy básico para nosotros, pero tiene que ver con una poca federalización de los servicios de salud; en el norte había gente que jamás pensó en tener contacto con un cirujano plástico, hemos operado pacientes con labio leporino de más de 20 años de edad. Eso no ocurre aquí”.

A los 49 años, Almaraz ha recorrido larga trayectoria como cirujano general y cirujano plástico, integrando las distintas asociaciones de la profesión, como la de Argentina, Buenos Aires, o la Americana con sede en EEUU, donde anualmente realizó sus perfeccionamientos. Entre otras instituciones, se desempeñó como Jefe de Residentes de Cirugía Plástica en el Hospital Castex.

 

Contacto por turnos: 2314 50-0796 (Atenderá en Consultorios Belgrano)

Perfiles del profesional: https://dralejandroalmaraz.com o en el Instagram (https://www.instagram.com/dr_almaraz/)

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