La construcción es colectiva

La construcción es colectiva

16/09/2026 - Es el enfoque que proyecta para sus intervenciones el Proyecto Mariposa, sean personas, empresas o instituciones, promueven espacios de escucha que permitan abordar aquello que obstaculiza el fluir del trabajo en conjunto, mejorando las relaciones hacia una transformación positiva y posible.

Proyecto Mariposa promueve la Salud Mental, el desarrollo humano, y el bienestar organizacional a través de espacios de reflexión, aprendizaje y transformación”, así se presentan institucionalmente Lucrecia Álvarez Campo, Andrea Bruz y Joaquín Piñanelli, los integrantes y promotores de la agrupación.

Desde Proyecto Mariposa proponen que “interpretar los tiempos actuales nos exige reconocer una época marcada por la fragmentación, el individualismo, la inmediatez y la prisa constante, la cultura del sálvese quien pueda y esa paradoja de estar hiperconectados por pantallas, pero profundamente solos y desconectados en los espacios reales”, no espacios en el que “las tensiones se acumulan, el estrés desgasta los equipos y muchas veces cuesta un montón registrar al de al lado o encontrar un puente para dialogar”. Así, hoy habitamos un “tiempo donde los vínculos cotidianos enfrentan múltiples desafíos, pensar en espacios de reflexión y encuentro, ya sea dentro de las instituciones o en grupos comunitarios de distintas características, se vuelve fundamental y urgente”.

El trío está compuesto por psicólogos sociales, ciencia desde la que definen que “no hacemos terapia individual ni clínica. Lo que hacemos es trabajar con grupos: armar espacios para trabajar con el aquí y ahora, poniendo la palabra en circulación para que los integrantes puedan desandar malestares comunes y construir herramientas compartidas”.

Sus integrantes establecen que, como equipo, “si bien nacimos y fuimos construyendo nuestro camino desde la virtualidad y las redes, hoy elegimos dar el salto a los espacios concretos y a los lugares de encuentros reales”, así establecen una propuesta de trabajo “orientada a fortalecer los espacios grupales, los vínculos, la comunicación y el bienestar general de la comunidad”.

La propuesta es disruptiva a vistas de una sociedad como la actual, por lo que determinar la a quiénes apuntan con su servicio no es fácil. El grupo expresa que ellos trabajan “en cualquier espacio donde haya un equipo o un grupo de personas encontrándose para un fin común, ya sea empresas, escuelas, clubes, organizaciones sociales y deportivas, o cualquier institución que necesite revisar sus dinámicas, el clima de trabajo, sus tramas vinculares, sus tensiones silenciosas, problemas en la comunicación, situaciones que impiden la realización de la tarea, resistencias o miedos frente a los cambios, el manejo del desgaste, la falta de claridad en los roles, las competencias internas…En definitiva, para abordar todo aquello que obstaculiza el fluir del trabajo en conjunto y rescatar esa gran ausencia: la falta de espacios de escucha real…”

 

Para aquellas personas, instituciones o empresas que piensen en contratar el servicio, desde Proyecto Mariposa entienden que ellos no venden “recetas mágicas ni soluciones rápidas. Ofrecemos un espacio de acompañamiento para optimizar el bienestar, las relaciones humanas y la productividad y armonía de los grupos, desde lo conceptual de lo que es su oferta, explican que “lejos de ofrecer soluciones estandarizadas, la iniciativa parte de una convicción metodológica: antes de intervenir, es necesario conocer, escuchar y observar necesidades”, dado que “cada espacio y cada grupo tiene su propia trama, sus dinámicas y sus vivencias particulares. Por ello, el primer paso consiste en acercarse a dialogar con los actores involucrados para detectar necesidades reales y, a partir de ahí, diseñar propuestas de trabajo acordes con ese grupo”.

De esa manera, el grupo sostiene que el enfoque del proyecto es humano, preventivo y participativo, determinando que “el objetivo central es brindar herramientas prácticas que potencien los recursos personales y colectivos, promoviendo la Salud Mental y las relaciones interpersonales dentro de un grupo de trabajo”. Con ello, entienden que “más allá de no ofrecer un formato rígido de intervención, es a partir de ese diagnóstico previo de situación que se estructura nuestro trabajo alrededor de tres grandes ejes, los cuales se llevan a cabo mediante el formato de talleres”. Y ellos son:

Comunicación y vínculos saludables: orientado a mejorar el diálogo cotidiano y la resolución constructiva de conflictos. Impulsar la comunicación asertiva.

Construyendo bienestar: espacios destinados a la reflexión, al encuentro, a poner en palabras lo que pasa, registrar al otro y al cuidado mutuo dentro de los grupos.

Trabajo en equipo y clima institucional: pensados para acompañar a los equipos de trabajo y organizaciones en la mejora de sus dinámicas internas.

 

Por último, los oferentes esperan que los contratrantes puedan tener “los resultados concretos que se esperan luego de la intervención, los efectos no son mágicos ni inmediatos, ya que, como todo proceso, necesita tiempo. Como ejemplo, un proceso de intervención institucional puede pactarse en un ciclo de encuentros quincenales o mensuales, dependiendo de cada espacio y necesidad”, pudiendo obtener como parte del mismo que “el grupo logre bajar el nivel de conflicto vincular, mejorar la comunicación, habilitar canales claros de diálogo, con menos silencios, malos entendidos o cortocircuitos, construir una red de sostén operativo que les permita a sus miembros autogestionar de mejor manera los desafíos cotidianos, poder pasar de la queja o del malestar individual a la responsabilidad compartida que genera saberse acompañado y escuchado”.

Así, “con una mirada que prioriza la palabra, la escucha y el acompañamiento, Proyecto Mariposa apuesta firmemente al trabajo grupal como herramienta transformadora, de intercambio y de construcción colectiva”, subrayando que “apostar a lo grupal es devolverle al lazo social su potencia transformadora. Cuando dejamos de mirarnos solo de manera individual y nos abrimos a transitar los procesos grupalmente, el camino deja de ser una carga solitaria y se convierte en un horizonte posible: en el encuentro con el otro es donde empezamos a tejer redes de sostén que tanta falta nos hacen”.

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